martes, 22 de enero de 2013

La segunda transición

La primera transición, la comúnmente denominada simplemente "la transición", es bien conocida por todos: orquestada por el Rey Juan Carlos I y ejecutada por un joven Adolfo Suárez consiguió democratizar el país sin mayores perturbaciones por parte del estamento militar (a pesar de que movimientos como la legalización del PCE levantaron varias ampollas). Hubo ciertos momentos tensos como el 23F, pero en general el proceso siguió una dirección única que acabó con un país que, por fin, le daba la voz y el voto al pueblo.
La transición española fue celebrada mundialmente
Sin embargo, hubo algo que no cambió: la conciencia social acerca de la "propiedad" del país. En general, durante mucho tiempo los ciudadanos hemos asumido que la única forma de cambiar la dirección del país es votar a un gobierno diferente, pues el gobierno es el único que tiene poder efectivo para realizar cambios. Pero ya no más. La actual crisis, la falta de confianza en el gobierno para actuar a tiempo y de forma efectiva, está fomentando la creación de movimientos sociales que no esperan soluciones de parte del gobierno, sino que proponen las suyas propias. Los numerosísimos casos de corrupción que han salido a la luz durante los últimos años (Urdangarín, Bárcenas, Camps, por citar algunos)  no ayudan a la reputación de la clase política, y cada semana vemos nuevas propuestas que buscan el cambio de espaldas al gobierno.

Este fenómeno es lo que yo vengo a llamar La Segunda Transición. No es una transición de sistema político como lo fue la primera, sino de conciencia social. En los años 70 cambiamos un sistema de gobierno por otro, ahora estamos cambiando el peso que le damos al gobierno en lo que a toma de decisiones se refiere. Son malos los motivos que nos llevan a esta decisión pero genial el rumbo que tomamos, no hay más que ver algunos ejemplos:
Esta es una nueva transición hacia la autogestión, con menos poder para el gobierno. Parece que por fin entendemos que, si la sociedad la formamos todos, de todos es la tarea de sostenerla. Y me encanta.