miércoles, 12 de septiembre de 2012

Rompiendo una lanza en pos de los rescates

Has vuelto de vacaciones y te has vuelto un capitalista redomado, ¿eh, Abraham? ¡No al rescate de peces gordos con el dinero de mis impuestos!

Bueno, bueno, haya calma y paz. No seré yo quien bendiga el malgasto de mis impuestos (que pago lo mío), pero sí quiero puntualizar cómo a veces criticamos acciones antes de analizarlas en profundidad. A pesar de que los rescates han sido en general impopulares (hecho explotado por gobernantes populistas), lo cierto es que están resultando tremendamente provechosos; pongamos como ejemplo las noticias sobre dos rescates en particular que aparecen hoy en la prensa: la aseguradora americana AIG y la aerolínea japonesa Japan Airlines.

Con el rescate los gobiernos estadounidense y japonés tuvieron que insuflar una gran cantidad de fondos públicos en ambas compañías, pero lo hicieron a un precio: hacerse con el control de la compañía. En el corto plazo esto evitó la sangría de pérdida de puestos de trabajo que una quiebra supondría junto con el efecto dominó que se propagaría contra otras empresas (por ejemplo, si JAL cae, todas las empresas de catering, mantenimiento, etc que son proveedoras se ven afectadas). Pero, mucho más importante, en el largo plazo y tras la reventa de estas empresas, el erario público ha obtenido beneficios en la transacción, concretamente 12 400 millones de dólares para el gobierno de EEUU y 4000 millones para el de Japón. Así pues, no solo el contribuyente no ha perdido dinero con la operación, sino que además lo ha ganado.

Evitar la quiebra de empresas, mantener puestos de trabajo e incrementar los fondos estatales, ¿se puede pedir más?