jueves, 6 de diciembre de 2012

Reformar la sanidad... sin desmontarla

España está enferma, quiero pensar que no es de muerte. Que llevamos muchos años viviendo un sueño irrealizable es hoy evidente. Lo dijimos aquí cuando hablamos de cómo afectan los recortes a la sociedad, lo explicó a la perfección Aleix Saló con su Españistán, y hasta la militancia del PSOE lo ha admitido en su vídeo de disculpa. Nuestro castillo se construyó en al aire sin cimientos firmes, y ahora estamos pagando los desmanes de nuestro malgasto con unos recortes estremecedores, ¿pero están estos atacando a la raíz del problema? Yo creo que no.

Que había que cortar el grifo en cierto número de frentes es evidente, España despilfarra como si el mundo se fuera a acabar. Tenemos el aeropuerto de Castellón, "construido para las persona y no para los aviones". Tenemos las subvenciones al lino que no se vende. Tenemos el disparate de los coches oficiales. Tenemos la construcción de alta velocidad en rutas sin uso mientas que las rentables como al arco Mediterráneo siguen en suspense.

Por supuesto, el capítulo de los desmanes afecta también a una de las pocas cosas de las que España puede dar ejemplo a nivel mundial: la sanidad. Podemos sacar pecho de tener el índice de donantes más alto del mundo y de contar con cirujanos de relevancia mundial como el valenciano Pedro Cavadas, pero no hemos de perder vista a locuras como:
  • El nuevo hospital La Fe de Valencia, fruto del afán de "poner Valencia en el mapa" más que de cubrir necesidades médicas. Al mismo tiempo que ofrecíamos la Fórmula 1 y la Copa América, nos plantábamos con el hospital más grande de Europa.
  • El hospital de Manises, también en Valencia, construido por la Generalitat al mismo tiempo que se negociaba la cesión del Hospital Militar Vázquez Bernabéu del Ministerio de Defensa a la Generalitat. La distancia entre ambos hospitales de menos de 3km, y ahora la Conselleria de Sanitat tiene dos hospitales perfectamente funcionales uno al lado del otro: el primero, de nueva construcción y gestión privada (con algún amigo llevándose cuartos), y el segundo más antiguo pero perfectamente equipado y prácticamente en desuso.
  • El plan de desviación de fondos de Zaplana mediante la privatización de las pruebas de resonancia magnética, esta vez en Alicante, por el que se provee a la sanidad de un servicio innecesariamente más caro.
  • El uso de la sanidad como moneda electoral, como cuando el ministro Soria prometió cobertura dental universal y Solbes tuvo que pararle los pies.
Podría seguir, pero creo que lo dicho es suficiente para afirmar que en la sanidad hay un gran malgasto que se ha de atajar. Ahora bien, atajar malgasto no significa recortar gasto, significa evitar los intermediarios que se quedan con parte del dinero sin aportar ningún valor. El problema de la sanidad no son los (o las) médicos y enfermeros, son los administradores.

Son malos tiempos, pero incluso en lo turbulento de estos días estoy viendo buenas noticas. La gente, por fin, muestra su lado inconformista y decide que si el Gobierno no puede hacer las cosas bien entonces ha llegado la hora de ignorar al Gobierno. Hemos de recordar nuestros valores y aferrarnos a ellos con iniciativas como las de Yo Sí Sanidad Universal, un grupo de profesionales de la medicina que han optado por la objeción ante las nuevas medidas. He de confesar que me alegré al conocer este grupo, no por las razones que lo motivan (que ojalá no estuvieran allí), sino por la naturaleza de la reacción.

La España que queremos es posible, e iniciativas como esta lo demuestran. No es el país de la clase política, es nuestro país, y será lo que nosotros queramos que sea.



viernes, 9 de noviembre de 2012

Refranero británico

Me pasa un amigo la siguiente foto, y no tengo palabras para describir cuánto gozo siento...

jueves, 1 de noviembre de 2012

Movember!

Creo que fue en Australia donde nació esta original forma de concienciar a la gente sobre la salud masculina y al mismo tiempo recaudar fondos: Movember, que en inglés es una contracción de "Moustache" (bigote) y "November" (noviembre), consiste en dejarse crecer el bigote durante el mes de noviembre para llama la atención e invitar a la donación a obras benéficas.
Por simple que parezca hay algunas reglas:
  1. Has de empezar el 1 de noviembre completamente afeitado.
  2. Durante todo el mes has de dejarte crecer y cuidar el bigote.
  3. El bigote puede crecer lateralmente cuanto quieras pero sin llegar a tocar las patillas: eso se considera una barba.
  4. El bigote puede crecer hacia abajo pero sin llegar a tocar la barbilla: eso se considera una perilla.
  5. Todo MoBro (que así se llama a los participantes) ha de comportarse como un caballero.
La idea me parece genial y voy a darle caña, esta mañana me he afeitado la perilla que ha estado conmigo desde hace varios años, me he tomado la primera foto para comprobar progreso y he creado mi perfil para poder obtener donaciones.
PD: Para hacerlo aún más divertido unos compañeros de trabajo y yo hemos creado un equipo y estamos compitiendo para ver quién logra más donaciones, os recuerdo mi perfil: http://mobro.co/4079157
PD2: Basados en las reglas hay varios estilos recomendados por los organizadores, se aceptan recomendaciones ;-)

domingo, 7 de octubre de 2012

Bangkok: la tierra de la perdición

Como ya sabéis el pasado agosto decidí celebrar mi trigésimo cumpleaños regalándome un viaje a Tailandia y Singapur. El viaje fue completito, incluyendo la selva turística de Chiang Mai, la estéril perfección de la ciudad-estado de Singapur, la paradisíaca calma de Koh Phangan y, empezando y terminado el viaje, el caos desmesurado de Bangkok.

Bangkok es una ciudad gigantesca que alberga a más de 8 millones de personas, el equivalente a toda la población de Andalucía. Ante una ciudad de tamañas dimensiones lo primero que uno tiene que dirimir es la cuestión del transporte, para lo cual, debido a los bajos precios, lo mejor es servirse del taxi. Pero cuidado, en Bangkok son todos unos timadores y el proceso ha de llevarse a cabo con detenimiento; por defecto el proceso sucede de la siguiente manera:
  1. El turista levanta la mano para llamar la atención del taxi.
  2. El taxista detiene el vehículo y baja la ventanilla del asiento de pasajero.
  3. La reacción natural del turista es la de acercarse a la ventanilla abierta.
  4. El taxista pregunta el destino (antes incluso de haber subido al taxi).
  5. El turista indica el destino tras lo cual el taxista ofrece un precio desorbitado.
El precio ofrecido por el taxista se puede negociar, pero aún así será siempre un precio exagerado con respecto a estándares locales. La clave está en el paso 3 del proceso anterior: cuando el taxista baje la ventanilla has de ignorarle completamente, abrir la puerta del asiento trasero, entrar y sentarte sin remilgos. Cuando el taxista se gire le dices tu destino y le pides que conecte el taxímetro. Raro es el taxista que se niega llegados a este punto, y al final del trayecto pagarás la mucho más barata tarifa oficial (típico trayecto en taxi entre 1€ y 2€).

Serpiente con cinco cabezas humanas custodiando un templo
Una alternativa a los taxis son los tuk-tuk, unas motocicletas con asientos en la parte trasera. El trayecto es un poco más incómodo y no hay posibilidad de taxímetro, solo negociación, pero es toda una experiencia que recomiendo vivir al menos una vez.


Una vez solucionado la cuestión del desplazamiento, el siguiente paso es decidir adónde se va. Bangkok tiene una oferta cultural relativamente modesta, aunque el Gran Palacio y el templo Wat Arun, situados uno junto al uno, son de visita obligada. Los tejados de oro indican la cercanía del templo a la familia real tailandesa. La omnipresencia de elefantes (algunos de ellos con tres cabezas), dragones, gigantes guerreros y otros seres típicos de la mitología budista son muestra de la historia y cultura locales. El Buda de Esmeralda (que por cierto no es de esmeralda sino de jade) es el maestro de ceremonias, vestido con ropas de oro que el príncipe heredero cambia personalmente con cada estación.

Sin embargo, impresionante como estos complejos religiosos pueden ser, considero que el mejor atractivo de Bangkok reside en todas las vertientes de ocio. Para empezar, los restaurantes: al ser Bangkok tan sumamente barato en comparación con Europa uno puede visitar restaurantes de calidad, con servicio exquisito y delicada música en vivo, pagando lo que uno pagaría por una cena corriente en el viejo continente; eso sí, ¡cuidado con el picante! En Tailandia se come chili como si fueran palomitas... es más, creo que se lo echan a las palomitas.

Tras una buena cena se puede acudir a un buen bar de copas. Y por "buen" me refiero literalmente a uno de película: el Sky Bar en el piso 62 del hotel Sirocco, donde ser rodó gran parte de la película Resacón 2, ¡ahora en Tailandia!. Las vistas sobre todo Bangkok son espectaculares, y la lista de cócteles se merece una buena ronda de reconocimiento.

Ahora bien, si Bangkok es conocida por algo, es por su fiesta desmedida, con epicentro en la calle Khao San. Si hubiera una lista de pecados tras la cual uno se va al infierno sin remedio, en la calle Khao San te podrías ganar el pase en menos de una semana. Masajes a pie de calle, discotecas gratuitas, bares donde los camareros llevan camisetas que dicen "no pedimos carné de identidad"... cuando la fiesta se acaba la gente simplemente sale a la calle, donde los bares siguen sirviendo, y baila al ritmo del mega altavoz portátil que alguien ha instalado en pos del gentío. El clima en Bangkok siempre es cálido, lo que significa que aún en la calle la gente va ligera de ropa, y los más musculitos aprovechan la coyuntura para quitarse la camiseta y lucir tórax. Y ahí estás, en mitad de la calle tras una noche de alcohol y roce de bajofondo, con la camiseta Dios sabe dónde tratando de calmar esa sed que no se cura con agua. Y aparecen las prostitutas, tailandesas entrenadas qué saben qué pie calzan los extranjeros. O tailandeses, que los locales conocen el arte del maquillaje y el relleno hasta el punto de que a plena luz del día te hacen dudar. Y los foráneos caen como moscas, y contentos. Que mañana es otro día y se hace lo mismo que ayer, siete jornadas por semana, beber en los bares de Khao San y darse a la noche como si no hubiera mañana, aunque lo hay y es igual que hoy. Y volver a bailar y a rozarse con locales y visitantes, no le vayan a uno tachar de racista, que al fin y al cabo esto es Bangkok y uno ha venido a lo que ha venido.

Digo.


sábado, 6 de octubre de 2012

¡El Gato Gordo se presenta a los Premios Bitácoras.com 2012!

Lectores, lectoras:

Son ya cuatro años de Gato Gordo, cuatro años de debates, polémicas, humor, viajes y alguna que otra mamarrachada. No siempre hemos acertado en nuestros contenidos, pero desde luego siempre lo hemos intentando. Cuatro años en los que lo hemos dado todo y, hoy, os pedimos algo a cambio: vuestro voto en los Premios Bitácoras.com 2012. Son variados los temas que tratamos y es por ello que son variadas las categorías en las que podéis darnos vuestro apoyo y por todas ellas os daremos las gracias, pero por si os cuesta elegir hemos decidido ponéroslo fácil y preseleccionar dos categorías: Mejor blog personal y Mejor blog de viajes. Haciendo clic en la siguiente imagen no tendréis más que ir al final de la página para verter vuestro voto.

Votar en los Premios Bitacoras.com

¡Gracias por adelantado!

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Manifestando

A propósito de las manifestaciones de ayer 25S dejé caer una reflexión en twitter que generó un curioso debate en otras redes sociales. El germen venía a decir lo siguiente:
Lo que no entiendo en este #25S es la gente que se sorprende de lo que iba a venir, ¿no era obvio? ¿Elegimos algo y luego lo criticamos?

Y de ahí se sobrevino toda una presentación de hipótesis sobre las manifestaciones que me hizo reflexionar sobre la naturaleza misma de la democracia. Empecemos por considerar la tendencia política de los asistentes, ¿son estos votantes del PP? Si lo son, ¿acaso no preveían que el PP tomaría estos redoteros? Si ya Zapatero, autoproclamado paladín de los derechos, tuvo que ceder ante Alemania cambiando la constitución por la vía rápida y sin referéndum, ¿qué no iba a hacer Rajoy? Votar al Partido Popular y manifestarse ayer representa bien un desconocimiento absoluto de los más mínimos conceptos de política o bien un criterio voluble e inestable; en cualquier caso, una escasa capacidad para votar nada con sentido.

Ahora bien, está la otra hipótesis, que entre los manifestantes no hubiera votantes del PP, ante lo cual y teniendo en cuenta que el PP ganó por mayoría absoluta no podemos sino inferir que los manifestantes representan a una minoría. Siendo que hablamos del criterio de la minoría, ¿hasta qué punto hemos de escucharles? ¿Hasta qué punto son más importantes las peticiones de una minoría ruidosa con respecto a una mayoría callada? Ojo, no estoy diciendo que las minorías no tengan derecho a ser escuchadas, sino más bien lo contrario, ¿damos tal vez demasiada importancia a la mayoría? ¿Confiamos más en el criterio de una persona que mete un sobre en una urna que en el de quien sale a la calle a protestar? Tal vez estemos en esta situación precisamente porque le hemos dado voz a quien no debíamos, forzando a mentes racionales a quedar en minoría. Tal vez lo que falle es nuestro concepto de democracia.

Existe otra opción: que un sistema basado en mayorías sea todavía bueno, pero las minorías deban ocuparse en hacer ver a las mayorías cuando estas están equivocadas. Si este fuera el caso las manifestaciones como las de ayer no deberían estar enfocadas hacia el gobierno pues este es solo un mandao, sino hacia esa mayoría que lo votó: si creemos en un sistema basado en mayorías hemos de buscar cambiar la opinión de la mayoría, no la del elegido por la mayoría.

La cuestión es, ¿queremos un sistema basado en mayorías?

jueves, 13 de septiembre de 2012

El mayor avance del #iPhone5 podría estar aún gestándose

Ayer Apple se congratuló a sí misma presentando "el mejor iPhone jamás creado" (como si fueran a sacar a la venta una versión peor que las anteriores). Al hacerlo siguió con su tónica de modificar el diseño físico del teléfono cada dos versiones: iPhone 3G, nuevo diseño, iPhone 3GS, mismo diseño, iPhone 4, nuevo diseño, iPhone 4s, mismo diseño, iPhone 5, nuevo diseño... Sin embargo los cambios observables no son tan radicales como los anteriores, siendo la estética general la misma que la del iPhone 4 y 4s con una pantalla más alta, un diseño más delgado y un conector nuevo.

Muchos se habrán quedado un tanto defraudados, pero creo que tal carencia de novedades forma parte de la estrategia de Apple: cuando todo el mundo espera grandes sorpresas dan un mensaje moderado, y cuando nadie se lo espera dan la campanada con algo de lo que nadie ha hablado hasta ahora. ¿Y de qué no se está hablando? De Apple TV.

Apple lleva varios años tratando de darle un giro a su estrategia de televisión bajo demanda, la cual no termina de arrancar. Pues bien, analicemos los ingredientes:
  • El incremento de la pantalla le otorga un aspecto 16:9, el mismo que el de las televisiones de alta definición. Es de esperar que todo el vídeo creado para iPhone responda ahora a este formato.
  • El nuevo procesador A6 incrementa la capacidad para tratar gráficos, por lo que vídeo en alta definición o gráficos 3D serán pan de cada día.
  • La conexión a Internet 4G (aún no disponible en España) permite descargas pesadas con facilidad, como el streaming de vídeo de alta calidad.
  • El nuevo conector lightning es 100% digital, más fácil de utilizar (es reversible) y, previsiblemente, tiene tasas de transferencia de datos mucho mayores.
Conclusión: si Apple crea una aplicación para Apple TV uno puede simplemente conectar su iPhone 5 a la tele y boom, vídeo bajo demanda de alta calidad en cualquier lugar directamente desde Internet a tu pantalla de 40 pulgadas. Magia. Y Apple continúa la buena racha creada con la música en iTunes y empieza a hacer caja por alquilar películas.

Bonus: Es de esperar que Apple se ofrezca de intermediario a Netflix y similares, ofreciendo el iPhone 5 como plataforma de difusión a cambio de una tasa, no le perdáis ojo.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Rompiendo una lanza en pos de los rescates

Has vuelto de vacaciones y te has vuelto un capitalista redomado, ¿eh, Abraham? ¡No al rescate de peces gordos con el dinero de mis impuestos!

Bueno, bueno, haya calma y paz. No seré yo quien bendiga el malgasto de mis impuestos (que pago lo mío), pero sí quiero puntualizar cómo a veces criticamos acciones antes de analizarlas en profundidad. A pesar de que los rescates han sido en general impopulares (hecho explotado por gobernantes populistas), lo cierto es que están resultando tremendamente provechosos; pongamos como ejemplo las noticias sobre dos rescates en particular que aparecen hoy en la prensa: la aseguradora americana AIG y la aerolínea japonesa Japan Airlines.

Con el rescate los gobiernos estadounidense y japonés tuvieron que insuflar una gran cantidad de fondos públicos en ambas compañías, pero lo hicieron a un precio: hacerse con el control de la compañía. En el corto plazo esto evitó la sangría de pérdida de puestos de trabajo que una quiebra supondría junto con el efecto dominó que se propagaría contra otras empresas (por ejemplo, si JAL cae, todas las empresas de catering, mantenimiento, etc que son proveedoras se ven afectadas). Pero, mucho más importante, en el largo plazo y tras la reventa de estas empresas, el erario público ha obtenido beneficios en la transacción, concretamente 12 400 millones de dólares para el gobierno de EEUU y 4000 millones para el de Japón. Así pues, no solo el contribuyente no ha perdido dinero con la operación, sino que además lo ha ganado.

Evitar la quiebra de empresas, mantener puestos de trabajo e incrementar los fondos estatales, ¿se puede pedir más?

martes, 14 de agosto de 2012

Cerrado por vacaciones

Lectores, lectoras:

Como buen agosto que es en breve iniciaré mi peregrinaje a Tailandia y Singapur, tras la cual volveré a Londres listo para mudarme a mi nuevo piso. Eso significa que mi actividad bloguera quedará en suspenso hasta mediados de septiembre... pero no sufráis, que volveré con energías renovadas y montones de historias sobre el sudeste asiático.

Saludos a todos/as y hasta la vuelta.



lunes, 6 de agosto de 2012

Cruzando el mar... por debajo

Si algo que no deja de fascinarme es el túnel del Canal de La Mancha, también conocido como eurotúnel, esa maravilla de la ingeniería ferroviaria que conecta la isla de la Gran Bretaña con la Europa continental; por gracia y obra de potentes excavadoras uno puede viajar desde el centro de Londres hasta el centro de París en tan solo dos horas y media.

Entrada y salida del túnel, 23 minutos

El fin de semana pasado pude hacer uso del túnel y pasar un par de días en París visitando a una amiga. Como ya es la tercera que visito la capital francesa podía permitirme el lujo de dejar a un lado los típicos elementos turísticos y disfrutar de París como un local... y con una local, ¡mejor que mejor!

La primera diferencia es el transporte. Libre de las ataduras del tiempo pudimos dejar a un lado el metro, que es rápido, en favor de la bicicleta, que es divertido. En París tienen un sistema de alquiler de bicicletas público como el que tan de moda se está poniendo en ciudades de todo el mundo (Barcelona fue la primera de España, si no recuerdo mal); las de París son fabricadas por la misma empresa que hace las de Valencia, por lo que el sistema será familiar para algunos. El coste del Vélib (que así llaman a las bicicletas), es de 1,70€ al día con coste adicional si el tiempo de uso supera la media hora; eso sí, aseguraos de tener un buen remanente en la tarjeta de crédito pues aparte del coste de uso el sistema introduce una retención de 150€ en concepto de depósito... en mi caso fueron dos días de uso y 300€ retenidos durante una semana.

Otra precaución a tener en cuenta a la hora de utilizar un Vélib es que el mantenimiento de las bicicletas es más que deficiente, por lo que antes de desbloquear una del puerto has de asegurarte que está en condiciones de ser utilizada; en alguna ocasión me topé con ruedas pinchadas o pedales ausentes. Sin embargo, el esfuerzo vale la pena, pues pedalear cómodamente por las calles de París viendo sus iconos pasar es toda una delicia.


Otra forma diferente de disfrutar la ciudad es a través de sus parques y jardines. Comparada con Londres París tiene un estilo de vida mucho más relajado, más pausado, y dejar pasar el tiempo sentado en un parque es una de las marcas locales. Personalmente disfruté de dos de ellos, los céntricos Jardines de Luxemburgo, junto al Senado, y el no tan céntrico Parc Floral al noreste, justo al final de la línea 1. Este último requiere pago de entrada, 5,50€ al público general y la mitad para estudiantes, pero teniendo en cuenta lo grande y cuidado del parque y las actividades que a menudo se desarrollan (como el concierto de jazz que vi el sábado) valen la pena.


último, aunque no por ello menos importante, tenemos la comida. Qué gran placer. Sin embargo, lejos de adentrarme en la cultura de la alta cuisine, pregunté a locales dónde comen los parisinos. Fue así donde acabé cenando en Chez Papa, restaurante de cocina del suroeste de Francia con reminiscencias vascas, generosas porciones y, como casi siempre en París, buen vino. Chez Papa es ahora una franquicia y cuenta con varios establecimientos en París, aunque el mejor de ellos sigue siendo el primigenio, el de Montparnasse.

Una forma diferente de disfrutar de una ciudad pues, al fin y al cabo, viajar no significa solo conocer edificios, sino también costumbres.

miércoles, 1 de agosto de 2012

La bola de nieve sigue creciendo

Lectores, lectoras:

Tras casi cuatro años escribiendo en El Gato Gordo y aprendiendo continuamente sobre la blogesfera, cuatro años compartiendo experiencias personales con los lectores, he decidido embarcarme en una aventura adicional y empezar un nuevo blog, esta vez de corte más profesional.

Mi nuevo blog, From Fragile To Agile, cubrirá mis experiencias profesionales a la hora de reformar un equipo de programación desde las anticuadas metodologías tradicionales del desarrollo en cascada hacia otras más ágiles, modernas y efectivas. Hablaré tanto de aspectos estrictamente tecnológicos, como el desarrollo basado en tests, hasta organizativos, como las características de un líder ágil. El blog se escribirá exclusivamente en inglés, pero cuenta con un módulo de traducción por gentileza de Google Translate (botones dinámicos a la derecha). Recuerda: From Fragile To Agile.

La actividad en El Gato Gordo no cesará aunque seguramente se refinará (Claudio García y yo estamos discutiendo un nuevo enfoque). Van a ser muchos cambios diseñados para crear un contenido más centrado en lo que a vosotros, lectores y lectoras, os interesa.


Watch this space.

miércoles, 25 de julio de 2012

Por y contra el pueblo

Recortes, la nueva palabra de moda. España entera se moviliza para protestar contra unos recortes duros, muy duros. Unos recortes que aprietan el cinturón a quien poco tienen ya donde apretar. Una enorme tijera se cierne sobre el país proyectando una sombra oscura, aguda, angustiosa.

¿Por qué tanto recorte? Fácil: porque los mercados ya no se fían de nosotros, piensan (con un buen punto de razón) que nuestra economía está tan gravemente herida que no seremos capaces de pagar nuestras deudas, y nadie quiere prestar dinero si no prevé recuperarlo.

Ahora bien, esto atrae una segunda pregunta: ¿qué carajos nos importan a nosotros los mercados? Bueno, tal vez los mercados en sí no nos importen mucho, pero sí nos importa su dinero. España acusa un problema de liquidez; tenemos patrimonio, pero lo tenemos principalmente en forma de bienes ilíquidos, sobre todo inmuebles; no tenemos capital del que tintinea. Y esto es un problema, porque cuando tú y yo vamos a la verdulería no podemos pagar dando un trozo de casa, tenemos que dar dinero en efectivo, ¿verdad? Pues lo mismo le pasa al Estado a gran escala. Tiene patrimonio pero no dinero, así que necesita pedirlo prestado.

¿Cómo es posible que andemos tan cortos de efectivo? ¿No somos acaso una economía fuerte? Sí, pero reinvertimos nuestras ganancias en exceso. No es un secreto que los españoles, tanto los de a pie como los gobernantes, hemos pasado unos años estirando más el brazo que la manga, y ahora lo estamos acusando. Hemos llegado al punto en que el gobierno tiene más gastos que ingresos, situación que ha de revertirse.

¿Cómo volvemos a tener más ingresos que gastos? Aquí está el problema. La solución más directa es reducir los gastos, lo cual implica recortar, volviendo a ese principio que queremos evitar. Otra solución es tomar algunos de esos bienes ilíquidos y transformarlos en líquidos, lo que significa que el Estado venda bienes, es decir, privatice... cosa que tampoco queremos. Podemos sin embargo tratar de incrementar los ingresos, lo cual necesitaría algo de inversión, lo que significa incrementar el gasto a corto plazo... y tampoco queremos hacer eso.

¿Qué hacer? Siendo bienintencionados podemos interpretar que el gobierno del PP está tratando de incentivar el emprendedurismo mediante el viejo manera de "el hambre agudiza el ingenio". Apriétales las tuercas hasta que vengan con ideas frescas. Sin embargo esto es España, no EEUU, y aquí la reacción ante la presión es defraudar al Estado, no emprender. ¿Que el Estado sube el IVA? Pues pago sin factura. ¿Que el Estado sube el IRPF? Pues trabajo en negro. Operamos de espaldas al Estado y asunto solucionado.

Ahora bien, si nos dejamos de arengas positivistas y tocamos con pies en tierra, nos damos cuentas de que las medidas del PP no son tan motivadoras como ideológicas. Esto lo deducimos de los aplausos de la bancada ante cada recorte (debería ser algo doloroso) y de reacciones como la de Andrea Fabra con su "que se jodan" (debería ser cesada de inmediato). No, el gobierno del PP no está tratando de ayudar al pueblo a salir de su coyuntura económica, sino más bien está usando la excusa de la coyuntura para imponer una visión del mundo que, por lo visto, hace tiempo anhela.

Lo admito, en el pasado he sido votante del PP, pero lo que estoy viendo estos días no es un partido que siquiera finja representar al pueblo. Es más bien un padrastro endiablado que nos hiere ante cada oportunidad. Si al menos disimulara y tratara de aparentar que no le gusta tomar las medidas que toma podría defenderlo, pero su actitud altiva, chulesca y despegada es de todas, todas deplorable.

Puede que sea cierto, al menos hasta cierto punto, que gran parte de los males sean herencia del PSOE, pero si el PP no quería torear ese morlaco que no se hubieran metido en la plaza. Ya no hay excusas del pasado, hay solo miradas al futuro, y la mayoría de los españoles votaron este gobierno para obtener soluciones, no excusas y castigos.

La situación es difícil, sí, pero para eso se ofrece uno a ser gobernante. Si les viene grande que dimitan y dejen paso a otros que, si bien tal vez no más capaces, sí serán más respetuosos.

martes, 17 de julio de 2012

Londres se prepara

Amigos y amigas, Londres 2012 ya está casi aquí. Cuando faltan tan solo 10 días para que los Juegos Olímpicos den comienzo la ciudad hierve de actividad. Ni siquiera el tremendo mal clima que nos azota (lluvias constantes y máximas en torno a los 18º) es suficiente para templar los ánimos: es imposible no embaucarse en lo que está a punto de suceder. O está sucediendo, porque todo es olímpico estos días.

Para empezar, el transporte. Siendo Londres una ciudad no diseñada para el tráfico rodado y que ya tuvo que introducir un "cargo de congestión" para aliviar el tráfico en el centro convirtiéndolo en zona de peaje, estaba claro que se iban a necesitar medidas especiales. Así pues, siguiendo la estela china, Londres ha creado una serie de carriles olímpicos donde solo coches oficiales pueden viajar:



Por otra parte, al metro también le ha tocado una buena sacudida. Para asegurarse de que estarán preparados para soportar la carga extra de gente ante cualquier eventualidad el metro de Londres lleva un par de meses haciendo tests de todo tipo: cerrar estaciones, tumbar el sistema a propósito, desviar trenes... y además, siguiendo la tradición de cortesía inglesa, para muchos de estos ensayos se ha avisado al público con antelación, colocando carteles por doquier con anuncios como "El próximo día 7 las entradas norte y este de esta estación permanecerán cerradas como ensayo para los Juegos Olímpicos. Disculpen las molestias".

Algunas estaciones, especialmente las colocadas cerca de recinto olímpicos, han cambiado su organización para mejorar el flujo de gente. Por ejemplo, Earl's Court, situada junto al recinto que albergará las competiciones de voleibol, ha decidido que uno de sus accesos será solo de entrada y el otro solo de salida, y ha colocado carteles desde y hacia el recinto para orientar a la gente según convenga. También se incluye, desde prácticamente cualquier estación céntrica, señales orientativas que indican al viajero qué dirección debe tomar para llegar a cualquier recinto olímpico; incluso si el acceso no es por línea directa desde esa estación la señal orientará al viajero hacia el mejor transbordo. Las señales están diseñadas en un distintivo y característico rosa fucsia que me ha llevado a bautizar esta edición como los Olympink Games.

Finalmente por si todo esto no fuera suficiente, el metro de Londres se ha aliado con Virgin Media para instalar wifis de acceso gratuito en las principales estaciones de Londres y poder así comprobar el estado del transporte en cualquier momento. No tendrás cobertura con el móvil, pero podrás conectarte a Skype y hacer una llamada, je, je.  

Pero Londres 2012 es más, mucho más. Es un festival de arte que se expande por todo el país. Es Shakespear en 32 idiomas. Es marcas y emblemas por toda la ciudad, como estos anillos olímpicos colgados del Puente de la Torre en un magnífico atardecer sobre el Támesis.


Olvida el clima y recuerda todo lo demás.



martes, 10 de julio de 2012

Globalización a la rusa

Siguiendo con la línea de relatos sobre mi experiencia en la madre Rusia quiero compartir una serie de fotos de típicos comercios que uno encuentra en cualquier parte del mundo pero adaptados al público local. Resulta curioso que, a pesar de utilizar caracteres cirílicos, uno puede identificar claramente la franquicia.

McDonald's



Burger King



Citi Bank



Starbucks



Le Pain Quotidien




viernes, 29 de junio de 2012

How to hate the public health system in 10 easy steps

United Kingdom. You need to register for a GP, buy you're foreign so you're not quite sure about the process. You check the golden source: the Internet. This is how it goes.

  1. Find the website of the NHS, the public health body. A fairly nice website I must say, well structured. Go to the section "Find a GP"
  2. Introduce your postcode to get results near you and check the options that apply. In my case: practitioners that accept appointments at 8am and practitioners that provide travel vaccines. Get one promising result.
  3. Read carefully the procedure to apply. There is a form on-line that needs to be printed and filled, nothing else seems necessary.
  4. Go early in the morning to the practitioner and hand the paper. The practitioner rejects the form claiming that they use their own ones (even though mine is from the official NHS website). Also they request proof of address.
  5. Back home to pick a bank statement as proof of address. Back to the practitioner, provide papers. The clerk discusses for 10 minutes with her colleagues whether they know my address and whether they should accept me. They look in a map and affirm that there's another one closer to my house and advise me to register in that one.
  6. In reply, I indicate that I know of the existence of the other practitioner, but I came specifically to this one due to the timetable and the travel vaccines (not provided in the other one). They indicate that travel vaccines are only provided after being registered for 6 months, hence I'll have to go private and pay out of my pocket.
  7. Accepting that major drawback (the vaccine is the only reason for which I was registering) I decide go register anyway, you never know. The "local" form that I'm requested to fill looks exactly the same as the one I brought. After filling the form, the clerk uses it to type the details on a computer, it makes me wonder what difference it made if the damn thing is to go on a computer.
  8. They claim the postcode of my precious address, EC2A 3AH, isn't valid. I need to bring up Google Maps in my phone to prove them wrong; it makes me worry about the core competences of a bunch of people who can't even read postcodes.
  9. After typing in data clerk announces I need an introductory appointment and mentions Wednesday at 4:40pm, I request any day at 8am. "We don't arrange any appointments before 9am". I indicate that according to the official NHS website they do, which is one of the reasons I chose this practitioner. "I don't know anything about that website, but we don't arrange appointments before 9am". It makes me worry that an NHS employee doesn't know about the official NHS website nor its contents.
  10. I lose faith in the process and ask the clerk to cancel the registration, I will register somewhere else. Reply is the registration is now effective and cannot be cancelled easily, it will take some weeks to de-register. Weeks, they say. I give up and simply leave.

If this is what my tax goes to I'd rather have the NHS completely shut down.

martes, 26 de junio de 2012

San Petersburgo: sol sobre el paralelo 59

Tras ese viaje en tren en el que pensaba que mi vida iba a acabar llegué bien temprano a San Petersburgo. Con el mal sueño y el humo de tabaco matutino (en Rusia se fuma una barbaridad) empecé el día con cierto malestar que no mejoró al comprobar el escaso conocimiento local del inglés (ni tan siquiera al entrar a un Service Centre donde, según la señal de la puerta, se hablaba inglés), así que me metí un buen desayuno entre pecho y espalda mientras planeaba por mi cuenta el estudio la ciudad.

Mi exploración estuvo principalmente basada en la historia de la ciudad. San Petersburgo fue creada a principios del siglo XVIII por el zar Pedro I el Grande como punto de defensa contra una imposible invasión sueca, por lo que lo primero que se construyó (y lo primero que visité:) fue una imponente fortaleza a la orilla del río.

La fortaleza sigue el patrón básico de todo kremlin ruso: una gran muralla con torreones defensivos que alberga una pequeña ciudad. Algunas de las construcciones interiores conservan su utilidad original, como la gran iglesia central utilizada para enterrar a los zares de Rusia.

Sepulcro de Pedro el Grande


Otros evolucionaron en usos cada vez más perversos, como la prisión común en el lado oeste que acabó convertida en prisión política durante la revolución bolchevique y donde se encarcelaba a delincuentes cuyo único delito era "no ser proletario". Finalmente, muchas de las estructuras han sido recondicionadas como museos, entre ellos destacando el museo aeroespacial ruso donde se puede encontrar hasta una auténtica cápsula soyuz utilizada para la reentrada desde la estación espacial internacional; hay que decir que no hay ni el más pequeño punto de comparación con el museo equivalente en Washington DC, pero aún así resulta interesante.


Según se desarrollaba la actividad en torno a esta nueva fortaleza Pedro el Grande tomó una segunda decisión: trasladar la capital del imperio ruso a la recientemente creada San Petersburgo. Con este movimiento perseguía dos objetivos, por una parte influir sobre la oligarquía para que se trasladara a la ciudad septentrional y colaborara de forma implícita en su desarrollo (con la oligarquía vienen sus necesidades, lo que fomenta la creación de un saludable mercado) y por otra centrarse en las oportunidades comerciales que el mar del norte ofrece, muy por encima de las de una Moscú conectada por malas carreteas y un río que solo conduce al mar Báltico.

Con tan creciente población y de tantas condiciones una simple fortaleza no basta, y se lanzaron varios proyectos de urbanización de la zona con el ojo puesto en la riqueza que vendría. Como se ve en el siguiente mapa, la fortaleza está frente a un recodo del río al que miran tres grandes lenguas de tierra, por lo que el diseño urbanístico tomó el río como plaza central y tierra firma como el lugar donde edificar.

Vista aérea de la "plaza central", con la fortaleza al norte, la puerta del mar a la izquierda y los palacios a la vera de la margen sur del río.


Así, al oeste se construyó el almirantazgo y la Puerta del Mar, un muelle más decorativo que funcional pero que servía de entrada de gala a la ciudad.


Mientras tanto, al sur, se construyó una línea de palacios, todos ellos con su fachada principal mirando al mar y que darían a conocer San Petersburgo con el sobrenombre de "la Venecia del norte".


Finalmente, no solo de palacios vive el hombre, y mis siguientes pasos se encaminaron hacia el último signo del desarrollo de esta gran urbe: la avenida Nevski, principal arteria comercial de la ciudad. Con su inicio cercano al Palacio de Invierno, la avenida Nevski se extiende cerca de 4.5 km. Es una calle recta, alineada con el desarrollo del sol e iluminada durante esos días de mayo desde las 5:00 hasta las 22:30 (benditas noches blancas). Su arquitectura es una sucesión de maravilla tras maravilla, con algunos canales que cruzan al más puro estilo Amsterdam e incluso catedrales que poco han de envidiar a sus parientes moscovitas.


En resumen, solo un día pasé en esta ciudad, pero fue un día más que merecedor de aquella mala noche que pasé en compañía de tres gigantones rusos totalmente estereotipados. Aconsejo una visita ante la menor oportunidad.

miércoles, 6 de junio de 2012

El dilema del prisionero hecho espectáctulo

Un amigo me pasa el siguiente vídeo de un programa que solían echar en el canal británico ITV. El programa se llamaba "Golden Balls" y estaba basado en el dilema del prisionero. Básicamente hay £6500 en juego por las que dos concursantes luchan; cada concursante cuenta con dos bolas, una llamada Compartir (Split) y otra llamada Robar (Steal). Ambos concursantes eligen una bola y la muestran a la vez, y las elecciones posibles determinarán el reparto de dinero:
  • Si ambos escogen Compartir, cada uno se lleva £3250. 
  • Si uno escoge Compartir y otro Robar, el que Roba se lleva todo el dinero y el que Comparte se queda con nada. 
  • Si ambos escogen Robar ambos se van con nada. 
Un ejemplo de la dinámica la podemos ver en este vídeo (en inglés).




Al margen del atractivo televisivo que pueden tener las técnicas manipuladoras de ambos concursantes, el análisis del concurso desvela interesantes efectos colaterales. Pongamos que uno quiere asegurarse ganar lo máximo posible, este sería su razonamiento:
  • Caso 1, escojo Compartir. Si el otro escoge también Compartir me llevo £3250, si el otro escoge Robar me llevo £0. Por lo que en el caso medio me llevo £1625. 
  • Caso 2, escojo Robar. Si el otro escoge también Robar me llevo £0, si el otro escoge Compartir me llevo £6500. En el caso medio me llevo £3250.
Visto esto, parecería que la opción más inteligente es ir siempre hacia Robar. Sin embargo, en el análisis anterior hemos partido de dos asunciones: la elección del otro es una variable aleatoria uniformemente distribuida (es decir, ambas opciones tienen una probabilidad de ocurrir del 50%) y el experimento se hace una sola vez. ¿Qué pasaría si el experimento se hiciera en múltiples ocasiones? ¿Si en lugar de participar una sola vez participo un gran número de veces contra diferentes concursantes?

Cuando tenemos en cuenta múltiples ocurrencias hay una manera alternativa de calcular las ganancias: tanto más ganarán los concursantes según más pierda el organizador, lo que significa que la estrategia a seguir es aquella que haga que el organizador se desprenda de la mayor cantidad de dinero posible independientemente de a manos de quién vaya ese dinero; de esta forma:
  • Caso 1, escojo Compartir. Si el otro escoge también Compartir el premio se reparte, por lo que el organizador pierde £6500. Si el otro escoge Robar se quedará con el total, por lo que el organizador pierde también £6500. De media, el organizador pierde £6500. 
  • Caso 2, escojo Robar. Si el otro escoge Compartir me quedo con la totalidad del premio, por lo que el organizador pierde £6500. Si el otro escoge también Robar nos quedamos los dos sin nada, por lo que el organizador no pierde dinero. De media, el organizador pierde £3250. 
Viéndolo así parece evidente que el organizador maximiza sus pérdidas cuando los concursantes escogen Compartir, por lo que "la comunidad de concursantes" se maximiza sus beneficios cuando los concursantes deciden compartir en lugar de robar. Ahora bien, beneficiar al conjunto solo beneficia al individuo si las ganancias del conjunto son equitativamente repartidas, y aquí es donde entra en juego la naturaleza del dilema: ¿cuán beneficioso es para un individuo formar parte de un conjunto?

Me gusta este programa porque presenta a modo de entretenimiento televisivo una pregunta social y moral muy interesante. En sociedades bien construidas el individuo se beneficia de la ganancia del conjunto, ergo es de sentido común buscar el beneficio común y no el individual. Sin embargo, cuando uno rompe la relación entre individuo y sociedad y persigue el beneficio propio en aras del global, Robar se convierte en la mejor opción.

Cuán representativo.

lunes, 4 de junio de 2012

Compañeros de viaje II: Rusias y leyendas

Mi amiga, en cuyo hotelazo de cinco estrellas me estaba alojando, me había advertido por activa y por pasiva de los peligros de Rusia. Trata de evitar el metro, pide un taxi. Usa taxis registrados, nada de gente ilegal que va por la calle haciéndote ofertas. No vayas a zonas poco transitadas. No te pasees por ahí con un mapa en la mano como el perfecto guiri. Y otro sinfín de advertencias. Al final resultó que tamaña precaución no era necesaria, tomé el metro y me paseé por las calles de Moscú con total comodidad, pero lo cierto es que en parte había conseguido meterme el miedo en el cuerpo.

Sucedió que quería pasar mi tercer día ruso en San Petersburgo, para lo que lo más conveniente era coger el tren nocturno. Con los temores inculcados por mi amiga decidí no aventurarme por mi cuenta en el sistema de trenes rusos y pedí al personal del hotel que hicieran la reserva por mí. Con mucho gusto señor, estos son sus billetes y este su horario, le facilitaremos un taxi a la estación para que no se pierda. Mira qué majetes.

Y, con tantas atenciones, llego al camarote de mi coche cama que he de compartir con otros tres individuos, acordándome de lo bonito que puede ser conocer nuevos compañeros de viaje, contento por la experiencia que podía venir. Estaba yo pensando en esto, en tal vez conocer a gente joven con quien pasar el día en San Petersburgo, cuando tres gigantones rusos entran por la puerta sin decir ni hola.

Aquellos no hablaban inglés y mi ruso estaba aún en proyecto, así que perdida toda posibilidad de conversación saco mi libro y me dispongo a leer cuando los rusos hacen lo propio y un escalofrío helado me sube por la espalda: el gigantón número uno ha sacado una revista en cuya portada se pueden ver dos machetazos y una pistola, mientras que el gigantón número dos lleva otra con un bonito pero probablemente poco ecológico tanque verde. Se ponen a hojear y entre caracteres rusos veo fotos a todo detalle de rifles de asalto, hachas y cuchillos a lo Rambo. En uno de estas aparece un cañón de artillería pesada, de los que el artillero ha de sentarse encima para maniobrar, y el grandullón de al lado lo señala sonriendo y haciendo algún comentario... parece que le gusta el juguetito, igual se lo está pidiendo para Navidad. ¿Dónde zarajos me he metido?

A pesar de las múltiples advertencias sobre los peligros de Rusia resonando en mi cabeza hago acopio de optimismo y trato de convencerme de que tal despliegue de instrumentos librar muerte no significa nada... al fin y al cabo uno puede leer revistas de coches y no por ello tener un Ferrari, ¿verdad? Tal vez solo sean revistas de caza, me digo, con cañones y rifles de asalto, sí, pero es que igual en Rusia la caza se la toman muy en serio. Igual les gusta desintegrar osos de un cañonazo y recoger los restos con mocho. O igual son traficantes de armas y están estudiando el mercado para ver qué acuerdos tienen que hacer con la mafia rusa de San Petersburgo cuando lleguemos. No sé.

Mi cabeza está dando vueltas y me empiezo a preguntar si realmente estoy a salvo con estos sujetos en el camarote. Sigo buscando explicaciones que me tranquilicen, razones por las que uno podría ir por la vida al tanto de lo último en tecnología machetera. Se me ocurre que tal vez si supiera el título de la revista me daría una pista sobre el contenido, así que me decido a utilizar mi escaso ruso aprendido en los dos últimos días. Empiezo: ka... Esa letra rara es una L, kala... Eso que parece una C es en realidad una S, la H es una N, la N invertida es una I... ¡Ajá! Ya lo tengo: Kalashnikov. Mierda.

La revista se llama Kalashnikov, el nombre del rifle de asalto típico de las resistencias independentistas. El preferido de Bin Laden, que hasta solía llevárselo a la cama cuando iba a dormir. Voy a pasar la noche encerrado en un camarote con tres rusos que se entretienen leyendo una revista sobre armamento llamada Kalashnikov. Maldita sea mi estampa, yo no llego a San Petersburgo. Al menos no vivo. O no entero. O qué leches, seguro que no llego en absoluto pues los tipejos lanzan mi cadáver al exterior para evitar situaciones embarazosas en destino. Voy a acabar mis días en la tundra presiberiana mientras un lobo estepario me mordisquea los higadillos.

Los rusos apagan las luces y yo me acurruco en el catre e intento dormir, recordándome que nos han revisado los pasaportes a la entrada y por tanto no puede ser tan fácil delinquir aquí dentro. Intento dormir, pero constantemente me imagino a uno de los gigantones levántandose despacio a la luz de la luna que entra por la ventana y rebanándome el cuello con un machete. Y luego comentando con sus compañeros, "pues sí que es bueno el cuchillo, mira que corte más limpio, voy a mandar una carta a los de la revista para felicitarles".

Al final fueron todo suposiciones mías, llegamos a destino perfectamente a salvo y pude disfrutar de un gran día en la segunda capital de Rusia. Pero carajo, vaya noche pasé.

jueves, 31 de mayo de 2012

Pospuesto: Curso de posicionamiento web de la mano de Claudio García

ACTUALIZACIÓN: Este curso ha sido pospuesto, noticias en breve.

Una breve nota para dar a conocer un interesante curso sobre posicionamiento web impartido por Claudio García los días 9 y 16 de junio. Para aquellos no iniciados en el tema, el posicionamiento web incluye técnicas de SEO (Search Engine Optimisation u optimización para motores de búsqueda) y de SEM (Search Engine Marketing o Promoción mediante motores de búsqueda); estas técnicas son una forma de optimización de páginas web para mejorar la posición de estas en los resultados de búsqueda de los principales buscadores como Google y obtener de esa manera un incremento en el número de visitas con un potencial rendimiento económico. Cualquier persona que gestione o tenga una página web debería estar al tanto de este tipo de técnicas, por lo que aconsejo encarecidamente echarle un vistazo al siguiente enlace.

Curso de posicionamiento web

martes, 29 de mayo de 2012

Moscú: Siete días en la madre Rusia

Quien tiene un amigo tiene un tesoro, y yo tengo uno digno de zar: cuando te invitan a pasar una semana en Moscú por la patilla sabes que la cosa promete. Con "solo" comprar billetes y conseguir un visado en la embajada (Rusia no es de esos países a los que se pueda viajar sin más) me encamino hacia la capital menos europea a este lado de los Urales.

Decir Rusia es decir mucho, y yo solo tuve tiempo de visitar Moscú y San Petersburgo. Aún así, la visita fue espectacular. Para empezar hablemos de Moscú. La capital es enorme pero grande parte de su atractivo está concentrado en la zona del centro, de manera que uno puede pasarse varios días visitando simplemente los alrededores de la Plaza Roja.

La Plaza Roja, para empezar, no es roja, o al menos como yo la imaginaba. Tonto de mí pensaba que roja significaba que tendría los adoquines rojos, pero en realidad recibe su nombre color del Kremlin y la catedral de San Basilio. De nuevo, tonto de mí, ni siquiera tenía claro lo que el Kremlin y la catedral eran... Como muchos otros mortales hasta ahora solo había visto la Plaza Roja por televisión cuando algún corresponsal retransmitía una notica local, y al hablar del Kremlin mientras mostraban este lustroso edificio que parece una casa de caramelo pensé que esto era el Kremlin...





Pues no. La casa de caramelo es la catedral, compuesta de multitud de capillas individuales cada una de ellas coronada con una colorida bóveda en forma de cebolla. El Kremlin es en realidad un vasto complejo fortificado cuya muralla oriental da a la Plaza Roja y que alberga oficinas gubernamentales, el Senado Ruso, varias catedrales y un par de museos. De hecho, la palabra rusa kremlin hace referencia precisamente a eso, a una ciudad fortificada, y todas las ciudades mayores de Rusia tienen o han tenido su propio kremlin. En realidad esta era una práctica defensiva muy extendida por toda Europa durante la Edad Media y de la que de hecho aún se conservan numerosos ejemplos, uno de los más notorios siendo la Torre de Londres.

Pero en la Plaza Roja, además de la catedral y la muralla oriental del Kremlin, contamos con un tal vez menos famoso pero increíblemente significativo monumento: el mausoleo de Lenin. Esta construcción, enteramente basada en mármol rojo y negro y situada junto a la muralla oriental del Kremlin, alberga y expone a un Lenin embalsamado, protegido de la descomposición natural y a la vista de los visitantes, con su calva y su barbita, como si de un santo incorrupto se tratase. Es tremendo el respeto que profesan al revolucionario, tanto que se tomaran de mala manera cualquier gesto que no sugiera veneración absoluta (a mí un guardia me dio un empujón por quedarme mirando más de la cuenta).





Este homenaje al padre de la revolución, junto con la Plaza Roja misma, marcan los dos rasgos característicos de todo lo que uno se puede encontrar en Moscú: exaltación de los héroes nacionales (por todas partes se ven esculturas y bustos de poetas, militares, pensadores, etc) y fastuosidad extrema (un poco como Milán, cosa que no es casual pues en Moscú empleaban arquitectos italianos con frecuencia). Un buen ejemplo de ambas cosas puede verse, por ejemplo, en la parada Kievskaya del metro de Moscú, donde encontramos esta elaborada plataforma con mosaicos dedicados a los discursos de Lenin.





En resumen, una gran ciudad y un gran país del que aún me quedan varias cosas que decir, así que permaneced atentos ;-)

lunes, 21 de mayo de 2012

Gato gordo, gato flaco, gato urbano

De todos es sabido que soy un firme defensor de las iniciativas particulares. Suelo criticar con dureza a quien se cruza de hombros esperando que algún organismo público solucione los problemas de la sociedad, pero de la misma manera que critico tal cosa alabo cuando lo contrario sucede.

Un ejemplo de excelente iniciativa viene de parte de una amiga mía, quien enrolándose en un grupo de voluntarios y contando con la colaboración de la Universidad de Valencia trabaja un grupo de soporte para comunidades de gatos urbanos. Viviendo en una ciudad como Londres, donde no es raro cruzase con zorros por la calle, me parece una idea excelente tratar de cuidar las comunidades de fauna urbana, y si encima se trata fe felinos mejor que mejor.

Por eso quiero utilizar El Gato Gordo como caja de resonancia para la Colonia Felina del Campus Burjassot-Paterna de la Universidad de Valencia. La página web definitiva está aún en construcción, pero la comunidad ha montado una página provisional: http://www.uv.es/gatos. En ella podréis encontrar datos sobre cómo colaborar, bien en contribuciones periódicas o puntuales, y un número de cuenta donde hacer vuestras aportaciones.

Quisiera incidir en el hecho de que no hace falta ser un filántropo millonario para colaborar en estas iniciativas. Si no podéis comprometeros a una aportación periódica haced solo una, hoy, y ya habréis aportado vuestro granito de arena. Si pensáis que no tenéis suficiente dinero para aportar siquiera una vez... bueno, pensad un poco más. 5€, 1€, 20 céntimos... todo el mundo puede desprenderse de eso, la mayoría nos gastamos mucho más en cerveza. Es tan fácil como decir "hoy no tomo café después de la comida y ese euro lo uso para financiar la colonia de gatos urbanos". Pensad no solo en los gatos, sino también en esas personas que están haciendo un esfuerzo altruista y voluntario, esas personas que dedican su tiempo (y probablemente también su dinero) en aras de algo en lo que no obtendrán rédito personal alguno. Pensad en ese esfuerzo que acometen, y luego pensad si se merecen o no un simple euro.

Gracias de antemano.

miércoles, 16 de mayo de 2012

La historia desde el otro lado

Tengo ambición, lo sé. Lo que la vida me ofrece no es suficiente, tengo unas aspiraciones difíciles de satisfacer. Anhelo proyectos, logros. Anhelo prestigio y, por qué no, dinero. Anhelo algo que pueda llamar mío, algo de cuyo éxito o fracaso solo yo sea responsable. Y decido emprender.

Los inicios son duros, hace falta dinero y nadie me lo da. Los bancos me cortan el crédito y los inversores andan recelosos, así que tengo que recortar mis aspiraciones a mi presupuesto... por el momento. Exprimo cada céntimo, entre otras cosas evitando al máximo la dependencia hacia otras personas: yo me lo guiso y yo me lo como, y me paso cerca de 80 horas a la semana trabajando.

Llegan los primeros clientes, los primeros contratos. Estos marcarán tendencia, así que tiene que salir bien... si gusto volverán, si no ahuyentarán a los siguientes. Y me mato a trabajar, estoy agotado, pero no me importa porque es mi proyecto, mi vida, y lo estoy sacando adelante con el orgullo de mi sudor. Finalmente los clientes están contentos, incluso me recomiendan a otros, consigo más contratos y lo que empieza a ser cierta estabilidad en mi flujo de caja. Llega la hora de hacer algunos cambios.

Contrato a un par de empleados, los busco leales pues necesito poder contar con ellos en las horas bajas, aún no estamos para tirar cohetes. Delego en ellos parte de mis tareas pero no por ello trabajo menos horas, aprovecho el tiempo liberado para estudiar lo que ha fallado, lo que podría mejorar y hacia adónde he de virar el rumbo para asegurar el éxito. Pero poco a poco mis empleados van aprendiendo y el negocio se va asentado.

La empresa crece, ya somos unos cuantos. Justo cuando empezaba a pensar que podría bajar el ritmo y empezar a llevar un horario normal (como me recomienda el médico), veo indicios de que otros empiezan a copiar mis ideas y mi modelo de negocio. La cosa aún no es grave, pero podría serlo, y las relaciones que tanto me ha costado entablar con mis clientes podrían irse al traste. Es vital alcanzar una masa crítica, incrementar mi cartera para que la potencial pérdida de uno o más clientes no me supongan un desbarajuste económico. La zona está ya saturada y necesito expandirme a otras geografías, y eso implica oficinas nuevas, personal nuevo, productos nuevos... una inversión inmensa para la que no tengo capital. El crédito sigue siendo difícil así que decido rehipotecar mi casa para obtener el dinero necesario; si esto falla estoy en un buen aprieto, pero no quiero rendirme todavía.

La apuesta ha salido bien, nos hemos expandido a las principales ciudades del país y mi empresa ya cuenta con varios cientos de empleados, aunque la competencia empieza a ser cada vez más seria. Uno de mis empleados más antiguos ha decidido marcharse a una multinacional para crear una división que sea precisamente una copia de mi empresa... utilizando todo el conocimiento que le he dado durante estos años. Además la multinacional cuenta con unos recursos formidables: centros de operaciones de bajo coste en Chile, programadores en India, control de transacciones completamente automatizado que les permite procesar el mismo volumen que yo con la mitad de operarios... Aún tienen que ensamblar al equipo y salir a mercado, pero esto es serio, con unos costes operativos tan inferiores a los míos podrán ofrecer un precio mucho más bajo que yo y entonces será solo cuestión de tiempo hasta que esté en la calle. No veo más salida que externalizar algunas de mis operaciones a subcontratas de bajo coste y automatizar gran parte de mi trabajo manual, lo que inevitablemente implicará amortizar personal innecesario.

Los empleados se vuelven contra mí, me acusan de despidos arbitrarios. Dicen que no tengo derecho a quitarles sus puestos de trabajo, olvidándose de que si tienen trabajo es porque yo se lo di. Me llaman siervo del beneficio, a mí, que me endeudé hasta jugarme mi propia casa para sacar esta empresa adelante. Mi llaman insolidario para con la clase obrera, a mí, que trabajé como una mula arriesgando incluso mi salud para levantar esta empresa. Me llaman acomodado, a mí, que mientras veía a todos los demás sentados en el sofá esperando a que le dieran un trabajo donde le dijeran qué hacer decidí aventurarme donde nadie se había aventurado y crear un mercado nuevo. Me amenazan con la huelga, con llevar el asunto al comité de empresa. Me dicen que sus representantes les protegerán en esta vulneración de sus derechos, que no me saldré con la mía. Me dicen que son muchos y que eso les da la fuerza y la razón para luchar. Y me dicen todo esto sin darse cuenta de que están hundiendo mi empresa, mi sueño, y que con ella se hundirán todos ellos.

¿Qué hago?

martes, 8 de mayo de 2012

Azul

Una de mis lectoras más atentas me pidió recientemente una emoción. Tal cosa es de lo más difícil que se me puede pedir, hace falta tomar un sentimiento, romperlo en sus elementos constituyentes básicos y transformarlos en palabras... puede tomarme días o incluso semanas completar el proceso.

Por eso espero que, mientras tarareo esa emoción, estas simples líneas nacidas ya hace unos años y rescatadas de la memoria puedan servirle de aperitivo:

Azul sobre blanco y el brillo de la sorpresa.
Un lago en la nieve que refleja la luz del sol,
una espada que danza para clavarse en la razón.
Soledad que quiere seguir sola,
corazón que está en la cuerda floja.
Dos trozos de cielo,
dos gotas de vida.

De esos ojos me enamoré.



viernes, 4 de mayo de 2012

Nubes borrascosas

Tras las tres semanas de tranquilidad y desasosiego que fueron forzosamente provocadas por el robo de mi móvil me decanté por fin por un nuevo contrato y un nuevo iPhone 4s. He de confesar que no miré alternativas que no fueran de Apple para simplificar la transición: con un iPhone podría simplemente restaurar la copia de seguridad y operar como hasta ahora, mientras que con un teléfono Android o similar tendría que configurarlo todo de cero, aprender cómo gestionar la música y las aplicaciones, etc. iPhone parecía la opción más sencilla.

Así que me compro mi nuevo iPhone, lo dejo seis horas enchufado para la primera carga y procedo a activarlo. Idioma: inglés. País: Reino Unido. Servicios de localización: sí por favor (aunque la última vez me sirvió de bien poco). ¿Restaurar a partir de copia de seguridad? Y tanto. ¿Copia de iTunes o de iCloud? La de iCloud por favor. Y me viene el chiste.

No back-ups available.

Qué cachondo es este móvil, me dice que no tengo copias de seguridad. Apago, enciendo, repito todo el proceso de principio a fin...

No back-ups available. 

Debe ser la conexión a internet, no está conectando bien. Reinicio el router.

No back-ups available. 

¿Acaso tenía el móvil configurado con otra cuenta de iTunes? Tal ves mis copias de seguridad estén bajo mi cuenta española. Repito el proceso, cambiando la cuenta.

No back-ups available. 

Se me empiezan a llevar los demonios. ¿Así que esta es la facilidad de uso y transparencia de Apple? "Compre su móvil y restaure sus copias de seguridad desde la nube con facilidad", eso si las encuentras, claro está. Eran ya casi las 2:00 de la madrugada, así que opto por abandonar las bondades de los cumulo nimbos y volver a lo clásico: conectar el móvil al portátil y restaurar desde iTunes donde, ahora sí, veo mis copias de seguridad... pero con truco:

Copia de seguridad más reciente: 11 octubre 2011.

Muy bien, así que iTunes dejó de hacer copias de seguridad de mi iPhone hace seis meses cuando me cambié a copias en la nube, pero las copias en la nube no aparecen y me quedo en bragas. Qué maravilla, vaya cabreo pillé. Tras jurar en arameo durante 15 minutos y acordarme de todas las madres en Cupertino desistí y me fui a dormir.

El sueño reparador obró su magia y el informático que hay en mí tuvo un momento bombilla: tenía mi anterior iPhone actualizado a la última versión de iOS 5.1, mientras que el que he comprado viene con la versión anterior 5.0.1, ¿y si las copias de seguridad sin especificas para cada versión? ¿Y si no es posible restaurar una copia de seguridad sobre un iPhone de versión anterior? Manos a la obra, solo hay una forma de averiguarlo.

Conecto el teléfono al portátil para actualizar la versión, pero para eso tengo que activarlo primero y para activarlo tengo que configurarlo. Configuro el iPhone como si fuera nuevo, conecto a iTunes, descargo la última actualización, restauro el sistema operativo volviendo a la configuración de fábrica (proceso que en mi portátil siempre ha requerido varios intentos y algo de vudú). Y al estar de nuevo en blanco reinicio el proceso de configuración: Idioma: inglés. País: Reino Unido. Servicios de localización: sí por favor (aunque la última vez me sirvió de bien poco). ¿Restaurar a partir de copia de seguridad? Y tanto. ¿Copia de iTunes o de iCloud? La de iCloud por favor. Copia de seguridad disponible creada el 10 de abril a las 10:12... 10 de abril, justo el día que me robaron mi anterior móvil, más actualizada no puede estar. Perfecto.

El proceso de restauración comienza y, como se me han hecho las tantas otra vez, me voy a dormir. Y ahora sí, ahora sí que la hemos clavado, me levanto por la mañana y mi móvil tienen todo lo que solía tener: mis mensajes, mis correos, mis aplicaciones, hasta mi fondo de pantalla. Todo, no le falta ni una foto. Respiro tranquilo y vuelvo a tener fe en la manzanita... al final, con un poco de suerte y persistencia, la cosa funciona.

lunes, 23 de abril de 2012

La otra Iglesia

Los principales sindicatos de España están que trinan, no tanto (en mi opinión) por las actuaciones del Gobierno, sino por su color. Vox pópuli es el hecho de que sindicatos y Gobierno se llevan mucho mejor cuando en Moncloa se encuentra el PSOE, y los sindicatos abrieron la caja de los truenos tan pronto como el PP alcanzó el poder y empezó a realizar sus gestiones. Al mismo tiempo que los sindicatos se alzan en rebeldía se está produciendo un exacerbamiento en los ataques contra la Iglesia Católica; la Iglesia siempre ha tenido fuertes opositores, pero este incremento de actividad en ambos frentes no es para nada casual.

Para explicar mi razonamiento vayamos atrás en el tiempo, concretamente unos 70 años atrás. Franco se declara vencedor de la Guerra Civil española y empieza a planificar cómo va a dirigir el país y, muy importante, cómo va a controlar los muchos núcleos republicanos que aún quedan. La fuerza bruta no puede durar para siempre, al menos si uno no quiere entrar en una guerra eterna, y necesita otro tipo de control, uno mucho más extendido y más arraigado en la población, algo que los vigile e influya desde la cercanía, desde la confianza. Y Franco piensa en una institución con una organización fuertemente jerarquizada y presente en todo barrio y pueblo de España: la Iglesia Católica. Con la alianza entre Franco e Iglesia el dictador se aseguró un aliado a través del cual ejercer su dominio de manera muy cercana al ciudadano.

Con el fin del régimen y la llegada de la democracia la izquierda política vuelve a tener una oportunidad, pero sabedora de la necesidad de las influencias necesita de aliados de similar calibre, y busca a otra fuerza organizada con fuerte jerarquía y con una gran y variada presencia entre los españoles... tal fuerza no existía de manera legal antes de la transición, pero los gestos liberalizadores tras la caída del régimen crearon la estructura que la izquierda necesitaba: los sindicatos, presentes en cada empresa del país y, por tanto, proporcionando los "tentáculos" de influencia que la izquierda necesita. Los sindicatos son, de esta forma, el equivalente izquierdista a la Iglesia Católica.

Es más, si analizamos las relaciones entre Gobierno, Iglesia, sindicatos y sociedad vemos muchos paralelismos. Pongamos por ejemplo los beneficios fiscales de los que goza la Iglesia Católica, como la exención de pagar el IBI (muy comentada en estos días). Para empezar habría que matizar que este no es un beneficio exclusivo de la Iglesia Católica, sino que todo inmueble destinado al ejercicio de un culto religioso está exento de pagar IBI (artículo 62 de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales); sin embargo en ningún momento se ha pedido a sinagogas o mezquitas que paguen también sus impuestos, de manera que tenemos aquí el ingrediente de discriminación injustificada que la izquierda tuvo durante el Franquismo. Pero habría que añadir, además, que los sindicatos también se benefician económicamente del favor del Gobierno: tomando datos de 2009, los dos principales sindicatos UGT y CCOO recibieron subvenciones directas del Gobierno por valor de 193 millones de euros... y esto es solo las subvenciones directas (no a sus respectivas fundaciones) y de parte del Gobierno central (no de administraciones autonómicas o municipales). Tenemos pues otro injustificado trato preferente.

Pero los beneficios de los sindicatos no acaban aquí. Si bien hoy en día es una queja común decir que los políticos no representan a la ciudadanía porque gozan de privilegios que la ciudadanía no tiene, se ve como algo perfectamente aceptable que los representantes de los trabajadores (los sindicalistas) tengan privilegios que el resto de trabajadores no tienen. Simplemente para ilustrar esta afirmación, podemos poner como ejemplo el artículo 52 del Estatuto de los Trabajadores, que establece que ante una situación de despido por causas objetivas (por ejemplo porque el puesto ha dejado de ser necesario para la empresa) los sindicalistas tienen preferencia a la hora de conservar el puesto... es decir, que no importa cuán incompetente uno pueda ser, si es sindicalista será el último en ser despedido. Trato similar podemos ver en un gran número de centros sanitarios o educativos donde monjas y curas han tenido una "casa franca" donde operar sin temor al despido... tenemos pues otro paralelismo en cuanto a la permanencia en el puesto de trabajo sin necesidad de demostrar habilidades.

Podría seguir, pero creo que la idea ya está clara y no quiero extenderme más de lo necesario. Derecha e izquierda son dos bandos y cada uno favorece a sus aliados, como siempre se ha hecho entre bandos. No defiendo los privilegios, pero si denuncio el criticar a uno alabando al otro... la Iglesia Católica debe reducir su influencia en un Estado aconfesional, es cierto, pero también debe hacerlo un sindicalismo egoísta que no aporta más que problemas.



lunes, 16 de abril de 2012

Vida offline

Con el advenimiento de la banda ancha móvil y el abaratamiento de los teléfonos inteligentes hemos poco a poco entrado en un fenómeno que llamo hiperconectividad. Nuestros móviles hacen de todo, se dice que un iPhone cualquiera tener mayor poder de cómputo que el ordenador de abordo del Apolo XI, y lo explotamos hasta el extremo. Mientras escuchamos música mandamos unos enlaces a Twitter, tras la cual comentamos las fotos de un amigo en Facebook, contestamos el correo y mandamos unos cuantos mensajes para la quedada de mañana por la noche (mensajes que pueden viajar en formato SMS, WhatsApp o para algunos incluso Skype).

Ver a viandantes cabizbajos con ojos bizcos mirando al móvil se ha convertido en una estampa común, dependencia similar a la que experimentamos a veces con la wifi. Yo mismo confieso que me falta tiempo para sacar el móvil en cuanto salgo del metro y recupero la cobertura para poder continuar esas conversaciones que dejé a mitad cuando entré. Y de hecho así iba yo el martes pasado, móvil en mano poniéndome al día por WhatsApp con una amiga de vuelta a casa por la noche, cuando me robaron el móvil.

La policía y la compañía fueron notificados para bloquear el móvil y la tarjeta SIM. Los agentes harían sus pesquisas por la zona (aunque ya me advirtieron de la baja probabilidad de recuperar mi iPhone), mientras que la compañía se comprometió a mandarme una SIM nueva para que pudiera seguir disfrutando de mi contrato con mi número. Por supuesto tardaré un par de semanas en decidir qué móvil quiero a continuación y adquirirlo, pero mientras tanto puedo agenciarme con el móvil más barato de la tienda e ir tirando... o eso pensé.

Mis primeras conclusiones de esos días sin móvil fueron lo muchísimo que lo uso, más incluso de lo que pensaba. Además de la mencionada hiperconectividad echaba mano del móvil en el supermercado para consultar la lista de la compra. También al doblar la ropa limpia, pues suelo escuchar podcasts. Oh, y en cualquier momento que veo algo interesante en la calle, cuando tomo una foto y la publico en Twitter. Y, por supuesto, algo tan mundano como mirar la hora.

No tengo reloj de pulsera, por lo que mi móvil es al mismo tiempo mi reloj y mi alarma. Lo de las mañanas lo he conseguido solucionar con el iPad, pero la hora... simplemente me he resignado a no saber qué hora es. ¿Y sabéis qué? No es tan malo. El viernes fui a un bar tras el trabajo con unos amigos, tomamos unas copas, conocimos gente nueva, pasamos un buen rato... y en ningún momento supe qué hora era. Cuando me quise dar cuenta estaban cerrando el bar y nos estaban pidiendo que nos marchamáramos; eran las 3:00, llevábamos siete horas ahí metidos. Y me gustó.

Resulta refrescante romper con la hiperdependencia de la hiperconectividad. Es liberador poder hacer cosas sin pensar más que en el momento en el que vives, no en qué están diciendo otras personas en Twitter, qué fotos se han subido a Facebook o, simplemente, qué hora es. Simplemente aquí y ahora, lo muy muy local, lo que ocurre en tu alrededor inmediato... que es al fin y al cabo lo único que te afecta directamente. Tras tantos seminarios, charlas y simposios sobre social media, resulta que mi mayor revelación reciente viene de perder el móvil y redescubrir mi vida offline.

Pensándolo bien creo que no voy a comprarme móvil nuevo, al menos no todavía. Disfrutaré durante unos días de la comunicación intermitente y de la disponibilidad del ahora. Al fin y al cabo el tiempo es finito, y el que dedicas a permanecer en contacto con los que están lejos lo pierdes con los que están cerca. Inténtalo, experimenta, apaga el móvil durante una semana entera y dime qué tal te sientes. No te arrepentirás.

martes, 10 de abril de 2012

El líder caníbal

Si de algo se está hablando estos días, es de recortes. La economía del país está en entredicho, por doquier surgen dedos acusadores apuntando a despilfarro: que si los ciudadanos abusan de la sanidad, que si la Administración tiene demasiadas capas, que si el cuerpo funcionarial está hipertrofiado... Cual aficionado de bar hablando de fútbol, todo español sabe dónde está el problema y qué es lo que se debe recortar, pero si esto es tan simple, ¿por qué no lo hemos hecho todavía? ¿Qué zarajos está haciendo el Presidente del Gobierno?

La cuestión es un poco más peliaguda de lo que nos gustaría. Repasemos cómo una persona alcanza a ser Presidente del Gobierno. El aspirante necesita apoyo popular, y de los grandes, no en vano ha de ser votado por millones de personas para alcanzar el cargo. Ahora bien, todo partido cuenta con una serie de poderosos barones regionales, incluso con poderosos alcaldes si estos lo son en ciudades grandes, y estos barones son esenciales para la consecución de la Presidencia. Por poner un ejemplo, si Gallardón se hubiera empeñado en no apoyar a Rajoy difícilmente habría este conseguido el apoyo de los madrileños. Esto hace que todo aspirante a Presidente tenga que recorrer la geografía española, despachar con los barones regionales y prometer favores a cambio de su apoyo, favores que más tarde pueden traerle problemas; un claro ejemplo de ello lo tuvo Zapatero cuando, en pos de ganarse el apoyo catalán, prometió a Paqual Maragall que sacaría adelante cualquier Estatut que el Parlament catalán aprobara.

Aquí es donde la cosa empieza a complicarse. La Administración tiene que ser reducida, cosa que debe hacerse desde la cima. Pero aquel que está en la cima ha llegado allí precisamente gracias al apoyo recibido desde esas capas que quiere eliminar, ¿cómo cortar la cabeza de aquel que te ha entronado? ¿Cómo borrar del mapa a aquellos que te han puesto en el poder? Hace falta un ejercicio de canibalismo, casi de traición, morder la mano que te da de comer. Un líder así debe aceptar que gobernará en solitario pues se pondrá en contra a toda su base. Ha de ser, desafortunadamente, un líder casi totalitario que haga lo que considere necesario para el país no importa cuántos barones protesten.

Ahora bien, la cosa no es tan sencilla como llegar hasta arriba, olvidar tantos favores prometidos y empezar a eliminar puestos (¡como si esto fuera fácil!). El Presidente del Gobierno no tiene poder absoluto, no puede llegar y empezar a imponer leyes y desmontar capas, el Presidente solo puede hacer propuestas que Congreso y Senado tendrán que votar a posteriori... y siendo precisamente las diputaciones y el Senado algunas de las reformas más importanes que necesita este país, ¿es de esperar que diputados y senadores voten a favor? No.

Si el Presidente trata de marginar a diputados y senadores en pos de una España más eficiente, estos lo marginarán a él. Tendremos un Presidente secuestrado por su propia base, incapaz de gobernar, que en el mejor de los casos será un títere y en el peor sufrirá una moción de censura que lo relevará del cargo, colocando a alguien más dócil en su lugar. Hace falta no solo un líder determinado a alcanzar un objetivo no importa cuántos pierdan fuerza por el camino, sino además un líder astuto que sepa realizar el cambio en pequeños y sutiles pasos que no despierten recelos. ¿Imposible? No, ya lo hemos hecho antes.

Un ejemplo de tal argucia política ha sido muy citado durante estos días a colación del trigésimo quinto aniversario de la legalicación del Partido Comunista de España (PCE). Como bien se relata en este artículo, Adolfo Suárez tuvo que andarse con pies de plomo para tantear la legalización del PCE, pues era bien sabido que la cúpula militar estaba radicalmente en contra de tal movimiento y, lo último que se quería, era otro levantamiento militar. De hecho, cuando la legalización aún no era más que un plan privado del Presidente (posiblemente con la connivencia del Rey), el Ministerio del Ejército distribuyó una nota a sus guarniciones en Madrid en la que se expresaba la “profunda y unánime repulsa del Ejército” ante la posible legalización del PCE. Y, a pesar de todo, a pesar de una más que latente sublevación, a pesar de las ampollas que se iban a levantar, Adolfo Suárez siguió firme en su objetivo hasta anunciar la legalización del partido comunista en lo que vino a conocerse como el Sábado Santo Rojo.

No sé si Rajoy será capaz de seguir la estela de Suárez y desafiar el status quo en aras de unas reformas tan profundas como necesarias, pero si no lo es, desde aquí hago un llamamiento por un líder que sepa comerse a su base y cambiar España hasta que, parafraseando a Alfonso Guerra, no la reconozca ni la madre que la parió.

martes, 3 de abril de 2012

Los grupones

O cupones de grupo. Seguro que todos habéis comprado ya uno o dos (o más). Son estas páginas tipo Groupon, o tipo livingSocial, o KGB Deals, o Wouchers, o quién sabe cuántas más hay por ahí. Llevan un tiempo entre nosotros y poco a poco se han normalizado hasta ser algo cotidiano pero, ¿os acordáis de cómo empezaron?

Al principio eran cosas normalitas. Recuerdo mi primera compra, un vale de £5 para comer en Wagamama que me costó tan solo £1 (y que motivó el artículo El marketing viral llevado a los cupones de descuento). Recuerdo que era imprescindible que un número mínimo de personas comprara el producto para que la venta se declarara válida, de esa mana se aseguraban una ganancia mínima en cada campaña.

Con el tiempo se meten más y más empresas, algunas con mucha picardía. Me topé una vez con un pase para escalar en rocódromo con un instructor dedicado a ti durante media hora y que costaba £25... cuando en cualquier sitio te cobran £5 por la entrada y, pese a no tener instructor dedicado, cualquiera de los presentes está dispuesto a ayudarte si le preguntas. Desde que vi este siempre compruebo el precio de la "oferta" con los precios de mercado, y me encuentro con frecuencia que de oferta nada.

Este tipo de páginas propició también una pequeña burbuja de empresas de ocio de lujo o de aventura. La idea era simple: los inversores pensaban que el ocio de lujo podía calar entre la rica sociedad londinense, y utilizarían los descuentos como puerta de entrada para romper la resistencia hacia el nuevo ocio. Así empezaron a aparecer descuentos en empresas que te alquilaban coches superdeportivos para conducirlos en un circuito de velocidad, descuentos en restaurante exóticos como el sudafricano Shaka Zulu, clases de vuelo o incluso de lanzamiento de hacha de guerra. Mi compañero de piso compró el de los coches, y para cuando llamó para hacer una reserva la empresa había quebrado y se tuvo que conformar con una devolución.

Y hasta hoy, que hemos llegado al punto en el que todo vale. Blanqueamiento de diente, masajes, té con champán, bronceado artificial... Durante una semana entera estuve recibiendo una oferta diaria para depilación brasileña a la cera, me dieron ganas de contestarles y decirles que no, que desistieran, que a mí las bolas me gustan peluditas.

Pero el colofón me vino ayer, la guinda del pastel: un descuento para una irrigación de colon. Porque no hay nada que me alegre más el día que comprobar las ofertas de la mañana y encontrarme una lavativa a mitad de precio. Abre el grifo y sonríe, que la bicicleta viene sin sillín.

Me pregunto qué ofertas se pueden encontrar en localizaciones un tanto más "piratas". Igual puede uno comprar dos riñones al precio de uno o contratar un matón particular durante un mes con un 40% de descuento. O uranio rebajado, ¡que me lo quitan de las manos!

viernes, 30 de marzo de 2012

Gastronomía en Valencia

La semana pasada logré cumplir con uno de los objetivos que más tiempo llevo persiguiendo: llevarme a mi compañera de piso francesa a las fallas de Valencia y enseñarle cómo nos las gastamos en la capital del Turia cuando se trata de disfrutar de la vida... La chica volvió a Londres a grito de "dios, qué duro es ser español, ¡vaya aguante tenéis!".

Mi compañera se quedó en Valencia una semana, tiempo más que suficiente para recorrer la ciudad y los alrededores. Enseñar mi ciudad a una extranjera me dio la oportunidad de verla con otros ojos y experimentar cuánto está cambiando en los últimos años... de las muchas cosas que que redescubrí me ha parecido especialmente interesante la escena gastronómica y le he querido dedicar un artículo.

Para empezar, como buena extranjera, mi querida francesa quería probar unas buenas tapas, no de las de clase alta, sino las que tomaría cualquier hijo de vecino. Para esto aconsejo en general evitar las franquicias, especialmente los BarrioBar que ofrecen baja calidad y alto precio (decepción asegurada); sin embargo cadenas como Cien Montaditos o Cañas y Tapas no están mal.

Por otra parte, me gusta el desarrollo que está experimentando la cocina internacional. Por ejemplo, existen varios japoneses por la ciudad, la mayoría de ellos tirando a mediocres, pero por la zona de Plaza Cánovas hay algunos bastante buenos. También me topé recientemente con un asador brasileño en el centro comercial El Saler: la carne es de calidad media (no es mala, pero tampoco espectacular), pero el método de asado y el formato de bufet libre le dan un toque muy atractivo.

Para un sabor tradicional, como una buena paella o un arroz meloso típico valenciano, lo mejor son los restaurantes de El Palmar o del puerto de Catarroja. Bajo ningún concepto, y digo ninguno, debería cualquier persona que aprecie su paladar probar un producto de Paellador, eso es una autentica aberración. Recuerdo a los lectores que la paella tradicional valenciana es de carne, no de pescado y, si me apuran, nada de cocinada a gas o calentada en el microondas, ha de hacerse al momento y sobre fuego de leña de naranjo.

Ahora bien, mi más grato descubrimiento es un nuevo bar restaurante justo frente a Presidencia de la Generalitat Valenciana en la Plaza Manises: el Valentina. Anteriormente conocido como Pálpito, el local tiene ahora nuevos dueños (una gente muy maja venida de Chiva) y le han dado una vuelta a la cocina digna de mención. Estuve cenando allí el sábado pasado y me quedé gratamente impresionado con el menú, donde destaco la ensalada de naranja y bacalao, el timbal de sepia, las bravas absolutamente perfectas (suaves por dentro y crujientes por fuera), la morcilla con nuevo escaldado y crema de patata y, como principal, la "hamburguesa deconstruida" (sin el pan de arriba, bañada en crema de queso y con un bacon tan bien cocinado que casi le roba protagonismo a la carne). Y eso sin hablar de las hamburguesas que vienen: carne de toro de lidia, de ciervo, de camello, de zebra...

Poco a poco Valencia se va convirtiendo no solo en una central de fiesta y playa, sino también de buena cocina. Y, si uno cuenta con poco tiempo y quiere disfrutar de una buena cena, aconsejo visitar mi último descubrimiento, el Valentina.