miércoles, 9 de noviembre de 2011

La tasa Tobin: una bofetada al cheque británico

Además de hablar de rescates y referendos griegos, hace ya un tiempo que se habla de la tasa Tobin, un impuesto aplicado a cada transacción financiera. Merkel la abandera mientras que Obama se ha opuesto recientemente a tal tasa, y lo cierto es que hay tanto detractores como defensores de la misma, pero la pregunta clave es: ¿sabemos de qué va esta tasa?

Se calcula que la tasa Tobin supondría unos ingresos a la Unión Europea de 81.000 millones de euros al año, pero lo que no se suele decir es que alrededor del 70% de los mismos vendría del Reino Unido y su formidable mercado financiero. De hecho, mucho se habla de los ingresos que se obtendrían y poco de los riesgos que evitaría (supuesta razón de ser de tal tasa), por lo que no podemos evitar pensar que esta tasa no es más que una excusa para obtener algo de financiación extra.

Pero, además, el origen de la mayor parte de este dinero no es casual. En Europa hace tiempo que están calientes con la falta de implicación británica, especialmente en el tema de la financiación. En la actualidad la Unión se financia principalmente por vía directa a través de los Estados miembro. Gran parte de ese dinero vuelve a los estados en forma de subvenciones, y gran parte de esas subvenciones se destinan a la PAC: política agraria común. Pero, y este es un gran pero, la actividad agraria en el Reino Unido es significativamente menor que en los otros Estados, por lo que en su día el Reino Unido negoció una devolución de fondos anual como compensación; esto es lo que ha venido a conocerse como el cheque británico, y supone unos 6.000 millones de euros al año (5.000 millones de libras).

Así pues, lo que se consigue con la tasa Tobin no es simplemente una (supuesta y aún por demostrar) reducción en el riesgo del mercado financiero, sino además una anulación del cheque británico. De esta forma Europa, y por Europa quiero decir Merkel, consigue que el Reino Unido esté más implicado en la Unión, y de esta manera tal vez abandone ese papel ambiguo a mitad de caballo entre Europa y su propia Common Wealth que tanto ha disfrutado.