domingo, 20 de febrero de 2011

La varita mágica

Por razones que escapan a mi control estoy haciendo estos días lo que no he hecho en 10 años: ver todas las películas de Harry Potter. Así, una detrás de la otra.

Algo raro sucede cuando ves una heptalogía de estas características sin esperar el típico año y pico entre un estreno y el siguiente, y es que ves los personajes creciendo a pasos agigantados, como si les estuvieran dando 14 Petit-Suisse al día (y no los típicos dos). El efecto me parece especialmente acusado en Emma Watson, niñita de cara dulce que interpreta a la repelente Hermione y que empezaba sus andanzas en la escuela de magia con esta guisa:


Los años pasan, las películas se estrenan y Hermione se convierte poco a poco en una adolescente con encanto. Sorprendido por la transformación y ante la impaciencia por ver cómo progresa esta mozalbeta me lanzo a esa vasta colección de todo que es Internet para hallar respuesta a mis preguntas. Y acabo descubriendo la razón por la que medio Hogwarts está deseando echarle unos polvos mágicos.


Asustado y avergonzado por mi propia reacción me pregunto, ¿no es muy joven esta chiquilla? ¿no estaré sintiendo deseos carnales que rozan si no sobrepasan lo ilegal e inmoral? Pero, ah, otra búsqueda me da también esta respuesta...


Emma Watson tiene 20 años, y una raja en su falda de la que bien podría cantar Estopa durante meses. Definitivamente hay algo mágico en las hadas, las hechiceras y los bosques encantados, algo que provoca calentórum del copórum en los hombres incautos que se acercan demasiado. Le funcionó a Michelle Jenner, le funciona a Emma Watson, y no puedo sino preguntarme quién será la siguiente.