martes, 11 de enero de 2011

Good to be back

Cosas de contrastes, ayer comía en casa de mi tío un delicioso arroz con bogavante que me dejó soñando en langostistas que saltaban la valla cual ovejas de mar. Una comida familiar, con buen vino y mejor conversación, en fin, no hay más que verlo...


Y entonces un par de cafés, equipaje con sobrepeso, un vuelo en el que EasyJet vuelve a salir y a aterrizar tarde, un tren londinense que vuelve a desviarse de su ruta original por trabajos de ingeniería (dejándome allá donde Napoleón perdió el sable), una botella de vino rota dentro de la maleta y la ropa oliéndome más a alcohol que la de María Jiménez después de la nochevieja de 1999 cuando todo el mundo pensaba que se iba a acabar el mundo. Y, finalmente, una lavadora que se estropea inundando la cocina. Y hoy, ay, 24 horas después de ese arroz meloso y con sabor a mar, una patata asada, cuatro tomates cherry castigados en el horno y una lata de judías en salsa.


Es ahí cuando te dices "sí, realmente hiciste bien en dejar una España de parados en pos de una Inglaterra de banqueros". Bendito autoengaño.