jueves, 25 de noviembre de 2010

España y Europa: la mayoría de edad

Finalmente cedió. Con la aceptación por parte de Irlanda de este nuevo paquete de rescate cae otra de las piezas que vaticinara en su día IG Index y, como ya ocurriera tal día, el público empieza a preguntarse quién será el siguiente. Se da por sentado que el bronce se lo llevará Portugal, pero donde de verdad se están posicionando las miradas es en un potencial cuarto puesto ocupado por España.

Como ya advirtiera Robert Michele, responsable de renta fija internacional de JPMAM (JP Morgan Asset Manager), España es la verdadera preocupación, el rompecabezas maestro. Grecia supone el 2,28% del PIB europeo, la comunidad puede hacer piña y sacarla adelante. Irlanda tiene un peso aún menor, apenas el 1,26%. Pero la economía española supone el doble que la de Grecia, Irlanda y Portugal juntas, España es demasiado grande para ser rescatada sin más. Un hipotético derrumbamiento de la economía española cuestionaría los mismísimos pilares de la Unión Europea, tanto por el hecho de que una parte tan significativa necesite un rescate como por el pírrico estado en el que quedarían las arcas europeas tras el mismo.

Para complicar aún más las cosas, a estas dudas sobre la viabilidad de la unión se le unen dudas sobre su conveniencia. Gideon Rachman destaca en su columna del Financial Times que pertenecer al club del Euro parece no ser todo lo divertido que en un principio parecía. Las economías periféricas, tan necesitadas de un empuje económico, no pueden recurrir al viejo truco de devaluar la moneda para fomentar las exportaciones ya que esta es ahora controlada de manera central, por lo que se ven obligadas a duros (e impopulares) periodos de austeridad. Pero las economías pujantes, con la locomotora alemana a la cabeza, empiezan a preguntarse si la grandísima cantidad de fondos que han ofrecido a sus socios europeos (por doquier han obrado las maravillas de los FEDER) realmente suponen una inversión recuperable o un dinero perdido.

Así pues, en este clima de incertidumbre, España se ve obligada a dejar de ser el primo gracioso que entretiene con sol, playa, flamenco y sangría para convertirse en una pieza clave en el futuro de la Unión Europea. España alcanza la mayoría de edad y, al sentarse a comer en la mesa de los mayores, necesita dejarse de medias tintas y empezar a dar ejemplo a sus vecinos. Es por eso que en Bruselas se han estado entreteniendo estos días en prepararle un recordatorio de los muchos deberes que aún tiene por hacer, desde la comercialización de semillas hasta las "vacaciones fiscales" vascas, desde el IVA de los productos médicos hasta la calidad del aire, y todo sin olvidar el gravamen a la salida de empresas, entre otras. Y ahora ya no valen excusas porque ahora ya no miran para otro lado.

¿Querías Europa? Pues toma dos tazas.