martes, 5 de octubre de 2010

El mito de la desaceleración

Si algo debe aprender todo político que pretenda hacer carrera es a hacer buen uso de los eufemismos. Nadie quiere ser basurero, pero tendrás más solicitudes para el puesto si lo llamas operario de recogida de residuos sólidos urbanos. Dardos te vendrán al cuello si hablas de subida de impuestos, pero puede que la gente te escuche si hablas de reajuste fiscal. Y, por supuesto, los problemas de tendencia económica son menores cuando hablas de desaceleración.


¿Por qué la "desaceleración económica" de Zapatero hace dos años era una mala señal?
Tú lo viste y yo lo vi. Cuando al Presidente se le empezó a preguntar por la crisis respondió "¿crisis? ¿Qué crisis? yo solo veo una desaceleración". Desacelerar significa que el ritmo de crecimiento se reduce, aún se crece, pero más despacio. Y en el momento en que lo dijo tenía razón, la economía aún estaba creciendo, solo a un ritmo cada vez más pausado, pero esto ya era señal de lo que venía.

Mirémoslo de esta manera. En una economía sostenida por una producción de valor cada puesto de trabajo posibilita la generación de más puestos de trabajo, veámoslo con un ejemplo simple: si 300 personas consiguen trabajo y estas pueden permitirse ir al teatro una vez al mes, tenemos la oportunidad de dar trabajo a 10 artistas un día al mes, si son 600 personas las que tienen trabajo tenemos dos días al mes, etc. Los números concretos no importan aquí, lo que importa es que cuando uno tiene un trabajo y dinero para gastar otra persona tiene la oportunidad de ofrecer un servicio a cambio de ese dinero, y así sucesivamente.

Ahora bien, para que esto funcione los puestos de trabajo han de generar valor, el producto del trabajador debe justificar el dinero que recibe. De lo contrario, la economía no puede sostenerse a sí misma y solo funciona metiendo a más y más gente en el circuito, de manera similar a un esquema Ponzi o piramidal a gran escala. Esto es una economía de burbuja.

Volviendo a la desaceleración, visualicemos esta economía de burbuja como un globo. Al principio está vacío, plano, pero tras insuflar una primera bocanada de aire crece. Tras la segunda bocanada vuelve a crecer hasta casi el doble del tamaño que tenía tras la primera bocanada. Con la tercera el globo sigue creciendo, aún de manera considerable. Tras la cuarta el crecimiento sigue siendo visible, aunque en términos relativos más pequeño que los anteriores. Sucesivas bocanadas siguen aumentando el tamaño del globo, aunque este crecimiento es cada vez menos perceptible, cada vez menor... el crecimiento del globo se está desacelerando.

El final es conocido por todos, sigue soplando y el globo te estallará en la cara. Y vaya si nos estalló.


¿Por qué la desaceleración del crecimiento de paro en la Comunidad Valenciana no es un signo positivo?
Esto viene a tenor de las manifestaciones de ayer de Luis Lobón, secretario autonómico de empleo y motivador de esta entrada, quien se congratula de que el crecimiento del paro en la comunidad se esté desacelerando. La cuestión está en que, al contrario de lo que afirma Lobón, esta desaceleración no se debe a las medidas estatales o autonómicas, sino a la simple consecuencia del estallido de la burbuja.

En todo momento hay dos tipos de empleo, dos tipos de economía: el trabajo que crea un producto de valor y que forma parte de la economía autosostenida y el trabajo que no produce valor (o no lo suficiente) y se alimenta de la continua alimentación del circuito, las bocanadas de aire de las que hablaba antes. Cuando la burbuja estalla todos los puestos de trabajo que se basaban en ella dejan de tener sentido y poco a poco son eliminados, unos antes que otros según la resistencia de cada uno, pero al final todos perecen quedando solo los trabajos que se sostienen por sí solos. Obviamente, cuantos más trabajos no-sostenibles sean eliminados menos quedarán por eliminar, por lo que el ritmo de destrucción de empleo se desacelerará según nos vayamos acercando hacia el estado de economía autosostenida.


Mucho ojo con cómo analizamos tendencias, pueden estar diciéndonos lo contrario de lo que pensamos.

Aclaración: cuando hablo de empleo que no produce valor no me refiero a que los correspondientes trabajadores no sean válidos o que no trabajen duro, estos son conceptos totalmente diferentes. A lo que me refiero es a que el resultado de dicho trabajo no beneficia al conjunto de la sociedad como tal, todo siempre visto desde la perspectiva socioeconómica. Suficientemente grande es el drama de muchas familias que se han quedado sin sustento como para encima desprestigiar sus esfuerzos.