jueves, 16 de septiembre de 2010

¡Sincronicemos!

Recientemente he liderado la organización de un evento global para el grupo de graduados de mi compañía: conectados por audioconferencia hicimos interactuar a personas en más de 20 ciudades de EE UU, Europa y Asia. Con mucho esfuerzo de coordinación la cosa salió bastante bien, excepto un pequeño detalle final que casi deja a Asia fuera del asunto: el evento estaba programado para empezar a las 10:00 hora local de Nueva York, y mientras la tropa de Mumbai (India) afirmaba que esto equivalía a las 20:30 de Mumbai, yo estaba convencido de que eran las 19:30 (por alguna razón en India montan sus husos horarios con media hora de desfase respecto a los husos estándar).

Al final resultó que la hora correcta eran las 19:30 y que la confusión se debía a que los chicos de Mumbai no habían tenido en cuenta el horario de verano. Y es que no todos los países siguen esta costumbre de adelantar y atrasar los relojes según estemos en verano o invierno (India no lo hace), es más, en países con una fuerte distribución federalista como EE UU, Brasil o Australia dejan esta decisión a los mismos estados, por lo que partes del país cambian la hora y otras partes no.

Esto complica las cosas al organizar eventos globales. Por ejemplo, la diferencia horaria entre Londres y Mumbai es de 4:30 en horario de verano y de 5:30 en horario de invierno. Ahora bien, la cosa también puede ser compleja entre países que sí cambian la hora, ya que no todos la cambian exactamente al mismo tiempo. En Europa adelantamos la hora el último domingo de marzo y la volvemos a atrasar el último de octubre, sin embargo, en EE UU hacen estos cambios el segundo domingo de marzo y el primero de noviembre, respectivamente. Esto hace que la diferencia horaria entre Londres y Nueva York sea generalmente 5 horas, excepto durante 2-3 semanas en marzo en la que es de 4 horas y 1 semana en octubre-noviembre en la que es de 6.

Para rizar más el rizo, no todos los países cambian la hora en el mismo sentido. El sentido del cambio de hora es adelantar los relojes en verano para aprovechar mejor las horas de luz, ahora bien, en el hemisferio sur tienen el verano cuando en el norte tenemos el invierno, por lo que los países del hemisferio sur que adoptan horario de verano atrasan la hora cuando nosotros la adelantamos y viceversa. Combinando esto con la desincronización a la hora de hacer el cambio nos encontramos con que la diferencia entre Londres y Sídney es de 9 horas entre el primer domingo de abril y el primer domingo de octubre, 10 horas entre los domingos primero y último de octubre, 11 horas entre el último domingo de octubre y el último de marzo, y 10 horas de nuevo entre el último domingo de marzo y el primero de abril.

Y es que cuando queremos sabemos hacer las cosas complicadas.