jueves, 30 de septiembre de 2010

Con la boca pequeña

Viendo las noticias de CNN London mientras desayunaba, tras un pequeño reportaje sobre el pueblo fantasma de Seseña, me sorprendo con el anuncio de que Moody's ha rebajado la calificación de la deuda española. La noticia es mala, porque esto dificultará la financiación del Estado al tiempo que resta credibilidad a un Presidente que hace poco intentaba convencer al mercado estadounidense de las mejoras de nuestra economía (aunque no esté de acuerdo con las ideas ni las formas de Zapatero, es el presidente de nuestro Gobierno y necesitamos que sea fuerte).

Sin embargo, no preveo que el Gobierno vaya a quejarse con mucho ahínco, y es que le interesa hacer un doble juego con este anuncio:
  1. Hace poco se comentaba que la calificadora japonesa JCR nos daba la triple A, así que el Gobierno querrá medir sus declaraciones con microscopio para asegurarse de que da la credibilidad apropiada a este tipo de noticias ("si lo de Moody's no es de fiar, ¿por qué lo de JCR sí?", etc.).
  2. Con la resaca de la huelga general de ayer, calificada de éxito por los sindicatos (si es que podemos llamar "éxito" a autoboses destrozados, coches de policías quemados, comercios atacados y trabajadores que ven su derecho a no hacer huelga violado por esta panda de totalitarios que se hacen llamar "luchadores del pueblo", pero este es otro tema), decía, tras la prohibición de facto de acudir ayer al trabajo interesa reforzar la idea de que todas las medidas impuestas por el Gobierno y discutidas por el socialismo radical son realmente necesarias, y el anuncio de que la calificación española es rebajada puede ser utilizado para justificar tales medidas y las que posiblemente vendrán.
Con un poco de suerte igual hasta pueden utilizar esto para hacer el bien y restar poder a los que no deben tenerlo, a esos mismos que, casi al estilo SGAE, dicen defender derechos cuando solo andan tras privilegios.