jueves, 27 de mayo de 2010

Un miércoles cualquiera

6:50 - Suena el despertador.
7:20 - Me levanto y me voy a la ducha.
7:50 - Tiendo la ropa que está en la lavadora desde anoche. Plancho la camisa para el día.
8:20 - Salgo de casa.
9:00 - Llego a la oficina y enciendo el ordenador.
9:30 - El ordenador empieza a ser utilizable (y mi jefe dice que es un maquinón, ¡juas!). Estudio las cosas que múltiples personas me han pedido que haga urgentemente para hoy, tras revisar la lista decido que solo tendré tiempo de hacer la mitad.
10:30 - Primera reunión del día, probamos una aplicación nueva que dicen es la panacea y solucionará todos nuestros problemas... parece una mierda pinchada en un palo, aunque su nombre nos motiva: ELVIS.
11:30 - Segunda reunión del día sobre la transferencia de información y responsabilidades, aprovecho la ocasión para decirle al sujeto que la cagó un poquito en la reunión de ayer.
12:00 - Tercera reunión del día pospuesta, el organizador está ocupado en otra reunión que se ha alargado demasiado. En el fondo lo agradezco porque tengo que ponerme a hacer al menos una de las "tareas urgentes".
12:45 - Estoy estresado, me voy a correr. Por el camino paso junto al Big Ben y las casas del parlamento y les dedico una instantánea.


14:00 - Duchado, relajado y sin comer. Cuarta reunión del día para tratar el presupuesto del evento bla. Al menos esta ha sido corta.
14:30 - Tengo hambre y salgo a comprarme un burrito que podría cargar con todo el café de Juan Valdés... es como un shawarma pero con arroz, habichuelas, guacamole, queso y pollo. A tope.
15:15 - Retomo la tercera reunión del día, donde me comentan todas las nuevas cosas que voy a hacer a partir de ahora (además de las que ya hago). Ole.
16:30 - Quinta reunión del día, demo sobre la aplicación ELVIS. Confirmamos nuestras sospechas, es una mierda pinchada en un palo.
18:30 - Me largo del curro media hora más tarde de lo que pretendía camino de una fiesta de cumpleaños.
18:45 - Sangría a tuti en un lugar llamado Barcelona Tapas Bar. La cosa promete.
20:00 - Amago de escapada para acudir a la segunda fiesta en mi agenda para hoy, una fiesta de despedida de unos compañeros que dejan la empresa. Justo en ese momento traen las tapas a la mesa y me quedo atrapado como una mosca en una tela de araña (las croquetas eran espectaculares, y los choricitos a la sidra sublimes).
21:00 - Emprendo el camino a mi segunda fiesta con 3 horas de retraso.
21:30 - Amber Bar, garito de la City recientemente reformado con una sala ochentera (llamada Groovy Wonderland) de lo más auténtica: pista de baile con baldosas luminosas de colores al estilo Fiebre del Sábado Noche y mozas vestidas a lo Call on me con patines bailando por la zona. Tres hurras. Aún están por aquí mis antiguos compañeros AD y el australiano loco (léase 76 peniques navideños para más señas).
22:15 - Los organizadores inician la desbandada y se inicia una disputa sobre qué se debería hacer con la botella de vino pagada pero sin abrir que resta sobre la mesa. Tras una poco democrática discusión se decide que debo llevármela a casa; el organizador ejecuta esta decisión metiendo la botella en mi mochila.
22:45 - Llego a casa y me encuentro a mis compis de piso más una chica extra que por lo visto se queda a dormir. Comento lo "feliz" de la situación y digo que debemos celebrarlo, "y casualmente tengo una botella de vino en mi mochila". Nuestra visitante me mira embobada para después girarse a mi compañera de piso y decir "me gusta la gente con la que vives".
00:00 - Adiós a la botella de vino.
01:00 - Me voy a dormir después de escribir esta entrada y tras planear la noche de mañana en Dublin Castle. Otro día bien ganado.