martes, 13 de abril de 2010

Alicia, a lo alto, ancho y largo

Con la expectativa despertada por Muisheto y tras esperar desde que compré los tiques hace mes y medio hoy por fin he podido ver Alicia en el País de las Maravillas al estilo Tim Burton. Y además lo he hecho a lo grande, en IMAX 3D, ante la pantalla más grande del Reino Unido. Lo cierto es que la experiencia IMAX es espectacular, aunque el conjunto me ha dejado un sabor un tanto agridulce: tantos puntos buenos contrapesados con tantos puntos malos.

Ya me encaminé a la sala con cierto sentimiento de temor tras leer que el 3D de Alicia en el País de las Maravillas no es real, al menos tan real como el de Avatar: si bien James Cameron utilizó cámaras estereoscópicas para captar el par de imágenes que acabará conformando el 3D, Tim Burton decidió grabar la película en 2D y posteriormente añadir el efecto de dimensionalización mediante sistemas informáticos. Lo cierto es que he podido confirmar la experiencia en sala, se detecta cierta profundidad, pero más como una serie de elementos 2D situados a diferentes distancias que como elementos con volumen en sí mismo. Dicho de otra manera, se puede ver que hay personas más cerca y personas más lejos, pero todas ellas se captan planas. También surgen artefactos debidos a la focalización, así, cuando un objeto está muy cercano al observador pero el foco está situado en un objeto a media distancia, el objeto cercano aparece desenfocado cuando se observa en una pantalla 2D; al pasar al 3D por software el objeto cercano se ve claramente en primer plano, muy distinguido de los objetos de fondo... pero igualmente desenfocado.

Tecnologías aparte y pasando ya a los personajes, hay que decir que Tim Burton ha conseguido un equilibrio excelente. Con las excentricidades del Sombrerero Loco, las Reinas Blanca y Roja, el conejo blanco parlanchín, etc., etc., es todo un logro que Alicia, un personaje humano y un tanto anodino, tenga un protagonismo tan sumamente merecido. Es más, si tenéis la oportunidad de ver esta película en versión original (cosa que aconsejo), notaréis que tiene un delicioso acento británico de alta cuna, de los que esperas encontrar en la hija de un aristócrata. Alicia es delicada, rebelde, despistada, inteligente, atrevida, cándida y estúpida, todo a la vez, y sus facciones tan sumamente perfectas que parecen pintadas por Rafael.

El Sombrerero Loco está, desde mi punto de vista, desaprovechado, tal vez a propósito para no eclipsar a Alicia. La calidad interpretativa de Johnny Depp queda cubierta por el maquillaje y la peluquería, que son excelentes, pero que dejan la esencia del Sombrerero en una cuestión de imagen más que de personalidad. La Reina Roja me gusta, fantástico acento como el de Alicia, igualmente británico pero mucho más regio y autoritario. La Reina Blanca, por otra parte, da la impresión de ser una bailarina frustrada que nunca pasó las pruebas para ingresar en el Gran Ballet Ruso; además, su níveo pelo y sus oscuras cejas la emparentan más con el Ministro de Hacienda británico Alistair Darling (o con Leticia Sabater) que con la Reina Roja.

Por lo demás, la fotografía es excelente, casi mejor que el argumento, y la duración acertada, ni excesivamente corta ni interminable. Sin embargo, me sigo preguntando si el 3D realmente aporta algún tipo de valor añadido a esta película; teniendo en cuenta que las gafas quitan hasta un 30% de luz tal vez valga más la pena verla en salas tradicionales.