lunes, 29 de marzo de 2010

Humor de muerte

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El otro día, buceando por facebook, me encontré una curiosa esquela en el muro de una amiga que no he podido evitar reproducir...


¿No es genial? Ya que te vas al otro barrio qué menos que pasar el inevitable trance con humor y simpatía, total, si bajo muchas creencias la muerte no es más que la entrada al paraíso, ¿no es algo a celebrar en lugar de lamentar? Visto lo visto me pregunté qué otras muestras de originalidad obituaria podría hallar, qué otras despedidas al margen del clásico "tus parientes y amigos no te olvidan" podría encontrar por ahí, y no quedé decepcionado. Los tenemos de todos los tipos, desde los que abogan por hacer gala hasta el último momento de su amor por la democracia y el sufragio universal...


hasta los que aprovechan el momento para verter cierta reprimenda paternal...


Pero, si de algo me di cuenta, es de que las esquelas son algo temporal, unas escuetas palabras que aparecen en el periódico durante uno o dos días, una semana a lo más, para luego pasar el resto de sus días cubiertas bajo el polvo de la hemeroteca. Las lápidas, sin embargo, representan un "arte" mucho más perenne, algo para la posteridad. Los hay quienes deciden dejar constancia de sus pasiones por siempre jamás, ya sean estas los libros, los gatos o el Real Betis Balompié.



También están los que deciden no perder la oportunidad de mostrar avances tecnológicos propios de su era...


o los que no pierden comba en la generación de negocio: lápida, gente de visita, aglomeración... ¡parquímetro!


También a destacar son las tumbas que crean cierta confusión, como esta documentando la muerte de Harry Potter en 1919


o las que, bien al contrario, sirven para clarificar y desmentir leyendas urbanas como la de que Groucho Marx incluyó en su epitafio la frase "Perdone que no me levante" (como se puede ver, esto no es cierto).


Por supuesto, la ficción es capaz de superar con creces a la realidad, y no son pocos los que utilizan fotos de lápidas en blanco para superponer mensajes cachondos, controvertidos o simplemente reivindicadores. Como muestra, un botón:


¡Feliz lunes!