jueves, 25 de marzo de 2010

El marketing viral llevado a los cupones de descuento

Que el marketing viral es el futuro es algo que sabemos todos. Aún recuerdo, hace ya un año o dos, cuando sentado en mi butacón en una sala Kinépolis de Valencia, vi el anuncio de la película 2012 ante la que simplemente mostraban ciertas imágenes apolípticas para terminar con un Busca en Google "2012". Es la magia de la nueva economía, la panacea del recorte de gastos: hacer que los propios clientes sean al mismo tiempo tus proveedores (y no solo sin pagarles, sino además cobrándoles).

Este concepto ha sido ya llevado a la industria de los cupones de descuento. Una forma de publicitar restaurantes o franquicias de restauración es la de emitir cupones de descuento (2x1, £5 gratis, etc.), de manera que el cliente va a un restaurante al que tal vez no suele ir solo para aprovechar la oferta, pero tal vez se queda sorprendido y decide acudir más a menudo. La dificultad aquí estriba en la difusión de los cupones, ¿plantamos a dos chicas monas en una calle concurrida para que los repartan? ¿contratamos una empresa de buzoneo? ¿enviamos un boletín por correo electrónico con el cupón? Sea cual sea la metodología elegida está claro que habrá un gasto asociado, y el restaurante en cuestión querrá asegurarse de que el dinero invertido se reentabiliza lo mejor posible (es decir, vienen al restaurante el mayor número de personas posible). Tal responsabilidad requiere cierta habilidad y know-how, por lo que no es raro que surjan empresas que se dedican precisamente a la colocación de cupones.

Y aquí es donde llegan la estadounidense GroupOn y su clon alemán MyCityDeal (con presencia en el Reino Unido). La idea es sencilla: cada día surgen nuevas ofertas de cupones, como esta de cupones de £5 de gasto en Wagamama a la venta por £1. Tú puedes apuntarte a la oferta y anunciar tu compromiso de adquirir el cupón, pero la venta no se hará efectiva hasta que la oferta se active. Para que esto suceda un número mínimo de personas tienen que inscribirse, de manera que si se llega al mínimo en un plazo determinado la oferta evoluciona, las cantidades acordadas son cobradas y los cupones emitidos; si no se llega nada se cobra y nada se vende.

Así, los que acaban de adquirir el cupón son los primeros interesados en que otras personas se apunten, así ellos mismos harán difusión de la oferta. Es más, tan pronto adquieres un cupón te plantan una página donde ofrecen enlaces directos para "difundir" la oferta en Facebook, Twitter o por correo electrónico. Te dan hasta una URL por si quieres publicitarla por tus propios medios, y todo en tu propio beneficio ya que, si no hay suficiente gente apuntada, no obtendrás tu descuento. Brillante.

Siempre lo he dicho, las grandes riquezas no se ganan con conocimiento sino con carisma, el que hace que otros trabajen y generen dinero para ti y encima estén contentos con el trato.