viernes, 19 de febrero de 2010

Angela, ¿a quién buscas?

Tómese el siguiente caso de estudio:
  • Un hombre va a una tienda de cuchillos y solicita comprar un cuchillo jamonero bien afilado.
  • El tendero, sabedor de lo legal de la transacción, decide proceder con la venta.
  • El citado hombre utiliza el cuchillo jamonero para matar al primer transeúnte que pasa.
  • La policía acusa al tendero de cómplice por facilitar al asesino el arma del delito.
  • Levanten la mano todos aquellos que piensen que la policía se equivoca al incriminar al tendero.
Bien, desde mi posición no puedo ver cuántas manos han sido alzadas, pero me aventuro a pensar que no son pocas. Este caso de estudio, que parece sencillo, se torna aparentemente más complejo cuando el "proveedor legal" de instrumentos posteriormente utilizados para delinquir es un banco.

Esta semana hemos sabido que Grecia utilizó operaciones con derivados para ocultar su deuda a la UE; en situaciones normales el punto de mira se habría situado sobre el gobierno heleno, pero tras saberse que la operación fue facilitada por grandes bancos (cosa por otra parte normal ya que ni veterinarios ni panaderos ofrecen este tipo de servicios, un crédito se lo pides a un banco), la prensa se ha unido para criticar, una vez más, al sector financiero. Poco importa que las transacciones fueran completamente legales y que lo verdaderamente delictivo fuera el motivo por el que Grecia las solicitó: en una sociedad azotada por males que no entiende el cliente siempre tiene la razón y el banco siempre tiene la culpa.

Pero la cosa no acaba aquí. Como bien puntualizó Hillary Clinton nunca se ha de desperdiciar una buena crisis para hacer política, y a tal cosa se dispone la canciller alemana Angela Merkel. En un momento en el que la sociedad griega detesta a la banca con aún mayor fervor que el resto de los mortales (prueba de ello es el atentado con bomba contra las oficinas de JP Morgan en Atenas el pasado martes), Angela Merkel se ha apresurado a indicar que Goldman Sachs ha "roto" el espíritu de Maastricht con esta operación, insistiendo de nuevo en que los bancos crearon esta crisis.

La coordinación de Angela ha sido impecable. La canciller anunció junto a su homólogo galo Sarkozy que se crearía un plan de rescate para Grecia pero se dejó los detalles para luego, generando una incertidumbre que azotó a los mercados. La idea empezaba con mal pie, pues la mayoría de los alemanes se opone a poner un euro para el rescate e incluso prefieren expulsarlos de la zona euro. Pero ahora, tras manipular a la población para hacerle pensar que el verdadero culpable de la deuda griega no es el Gobierno (último responsable de las finanzas del país) sino los bancos, todo parece apuntar a que el plan pasa por obligar a dichos bancos a que rescaten el país ellos mismos. Sublime. Grecia se salva, Alemania no pone un chavo, los votantes germanos mantienen la confianza en su dirigente y la rana canta debajo del agua. El único perdedor es el satanizado banco, pero de la misma manera que nadie llora cuando al malo de la película le cortan una pierna no veo a nadie vertiendo lágrimas por los banqueros, así que todos contentos.

Tres hurras por Angela.