miércoles, 6 de enero de 2010

Gripe A en restropectiva

Como sucede cada vez que se cierra un año, durante estas fechas se están analizando los principales eventos ocurridos en 2009. Entre ellos destaca el que prometía ser el riesgo para la salud de la década: la gripe porcina, gripe H1N1 o gripe A.

La fiebre se desató (y nunca mejor dicho) cuando la OMS confirió a la nueva gripe el estatus de pandemia este verano. Por supuesto no faltaron los que concebían teorías conspiratorias en las que gobierno y farmacéticas se habían confabulado para desatar esta crisis y hacer dinero en venta de vacunas (como este vídeo/documental que en YouTube obtuvo más de ocho millones de visitas). No faltaron valedores ni detractores pero, ¿llevaba razón el autor?

No sé si llegaremos a saber si Donald Rumsfeld urdió esta trama para enriquecerse mediante sus participaciones en Gilead Sciences (fabricante del Tamiflu, fármaco utilizado contra la gripe A), pero lo que sí sabemos ya es que la reacción global fue un tanto desmedida. Tras cerrar 2009, con el hemisferio sur sufriendo un invierno completo y el norte su otoño, y según publica hoy BBC Mundo, sabemos que en todo el mundo murieron 12 200 personas por la gripe A. Puede parecer mucho, pero teniendo en cuenta que la gripe estacional (la de toda la vida, la que nos dieron papá y mamá) mata cada año entre 250 000 y 500 000 personas, hay que decir que el grado de incidencia de la gripe A ha sido más bien modesto.

Hay quien argumenta que si la mortandad ha sido tan baja es precisamente por la actuación de las administraciones, pero uno no puede evitar preguntarse si es de recibo que España (por poner un ejemplo) estuviera dispuesta a invertir 265 millones de euros (que finalmente se han quedado en 92) en combatir una enfermedad que tiene una incidencia significativamente menor que la de la gripe común. En cualquier caso la reacción estaba clara: España reduce su contrato de compra de 37 millones de dosis a 13, Francia trata de vender las que le sobran...

Bendito 2009: crisis financiera, crisis sanitaria y posible crisis de confianza en las administraciones. Ánimo, que si esto está así significa que solo podemos ir a mejor.