miércoles, 7 de octubre de 2009

La última asignatura

Como primer brote de esta nueva criatura que es el Rincón del Lector, Imageniero nos manda un relato sobre los avatares de la vida y la manera en que los afrontamos. No, no es Gallardón, pero su espíritu de superación y su inquebrantable voluntad de seguir hacia adelante nada tienen que envidiar a las de aquél. Dice así:

Bueno supongo que todos en un momento dado de nuestra vida nos habremos encontrado antes “la última asignatura” no ha de ser literalmente pero si lo único que nos queda para conseguir un objetivo, ya sea la última letra de la casa o del coche, esa cita que ya la convierte en tu pareja o en tu esposo/a y todos hacemos planes de cómo va a ser.

Piensas, pues la cosa va a ir así yo haré esto y lo otro, lo planeas hasta el último detalle en tu cabeza, cada reacción, cómo va a ser el día, qué vas a llevar y cómo lo vas a celebrar. Es una ilusión porque ves el final del túnel que se suele decir, el fin de una etapa y el principio de otra, otro paso en tu camino…. Etc.

Y luego viene el día D, hora H. Ahí vas tú, te levantas fatal porque no has dormido en toda la noche emocionado con el que va a pasar. No das pie con bola, el desayuno te sale frío el café y las tostadas se carbonizan, no hay agua caliente para la ducha y se ha acabado la espuma de afeitar teniendo que usar una cuchilla que no está nueva… ¡bien! Así se empieza un día, con un par. Si fuiste espabilado no te vestiste antes de desayunar porque te has tirado el café encima (frío) y la pasta de dientes ha demostrado ser más densa de lo que te pensabas, tu pijama hace buenas cuentas de ello. Vamos a suponer todo esto, llegas a tu armario o donde hayas dejado la ropa y ahí esta perfecta como la dejaste la noche anterior, te la pones, cual guerrero su armadura, te miras al espejo y reluce todo, dudas un momento si te queda bien pero al final sales a la calle listo para la batalla.

El día va a pasar con más pena que gloria pero a ti te da igual, es tu día y nadie te lo va a quitar. Llegas al “examen” listo, con los avíos de matar, la sonrisa de oreja a oreja y la decisión de que no se te va a escapar. Empiezas, va como tu suponías (te preguntan lo que esperabas, te cobran lo que era, reaccionan como querías) y eso te da ánimos, esperanzas, como diría un comentarista ¡porque la vida puede ser maravillosa!, sigues y todo va a pedir de boca; has hecho todo lo que has podido y te has esforzado al máximo nada puede ir mal y se va a cumplir lo que deseas.

Luego viene el tiempo de espera, según la situación puede ser un nanosegundo a todo lo que la situación requiera. Da igual, para ti cada segundo es un año no puedes contener los nervios sabes que va a llegar ese momento y que de él dependen muchos planes que has hecho en tu mente. Ahí viene lo duro, las dudas, ¿lo habré hecho bien?, ¿he trabajado lo suficiente?, ¿es lo que esperaban de mí?...

El ser humano en su infinito camino del aprendizaje duda, es bueno porque te hace pensar más y mejorar, pero te mina por dentro. Sufres, haces sufrir a otros voluntaria o involuntariamente, cercanos o no; según quién te lo aguantará más o menos pero eso no lo aprendemos es un acto reflejo, estas en momentos de tu vida que no eres tú sino un saco de nervios, ilusiones, esperanzas y a la vez desespero, angustia, tristeza…

Por fin llega la respuesta, obviamente no va a ser buena sino no estaría escribiendo esto. Cuando tú ya te habías sobrepuesto a tus dudas, tus temores, a los que decían que no iba a pasar... te llega el “suspenso”. Ahí tu vida se para, solo ves ese fallo, te maldices por todo lo que no has hecho y lo que sí, por quien te lo ha hecho, por haber fallado a tu gente y a ti mismo por ue no sabes donde acabar y mil historias…

Hay que sobreponerse te dicen, es solo una “asignatura” podrás más adelante con ella... sabes que todo es cierto pero te niegas a creerlo, solo ves el pozo negro donde has caído y no le ves salida. La hay, pero esta difícil, sinceramente hay que tener decisión y querer, por mucho que te digan lo haces tú solito/a o te vas a hundir más. Así que ya sabéis, yo también os lo voy a decir, coge la situación mírala desde fuera y ponle remedio. No se si será porque soy casi ingeniero pero a todos los problemas les busco solución, así que seáis o no ingenieros hacedlo, búscale solución y aplícala. Pero que sea tuya la de otro no te vale, cada uno arregla las cosas como sólo él puede hacerlas.