martes, 4 de agosto de 2009

Kramer contra Kramer

Abusando del titulo de la pelicula que oscarizo a Dustin Hoffman quiero resaltar el curioso hecho de que la administracion arremeta legalmente contra la administracion. Es como luchar contra uno mismo, contra tu alter ego, como tratar de aniquilar a esa voz que escuchas en tu cabeza y que en realidad no eres mas que tu mismo cantando en falsete.

En tiempos del 11-M el PP se desmarco de la tonica general, primero en la comision de investigacion y luego tras la sentencia del juicio, disidencia que fue duramente criticada por un PSOE que exigia al PP que respetara y aceptara las decisiones judiciales. En aquellos tiempos los jueces parecian ser gente respetable y de fiar.

Paso el tiempo y una nueva tragedia vino, tambien montada en tren. El 3 de julio de 2006 se produjo en Valencia el peor accidente de metro de la historia de Espanya, para la que pronto se establecio una comision de investigacion. Esta decidio que ni FGV ni el gobierno valenciano tenian responsabilidad en el accidente, cosa que el PSOE-PSPV achaco no a una correcta investigacion sino al hecho de que el PP tenia mayoria de votos en la comision y, por tanto, votaria lo que fuera con tal de librarse a si mismo. En cierto modo estoy de acuerdo, no entiendo el objetivo de las comisiones de investigaciones que ni investigan como es debido ni son votadas por gente imparcial, pero no estoy de acuerdo cuando continuaran con la misma tonica cuando la juez encargada del caso confirmara la ausencia de responsabilidades. En esos tiempos parecia que los jueces ya no eran tan infalibles y discutir sus decisiones no era un acto de conspiracion, sino de sana revision de criterios.

Y entonces llegamos a nuestros dias, al Caso Gurtel, al presidente Camps imputado y al juicio mediatico realizado en paralelo del legal (el que de verdad afecta a los politicos, al fin y al cabo). Y resulta que los jueces ya no son ni infalibles ni imparciales, sino que decretan sus sentencias segun su condicion de amistad con el imputado y, por tanto, discrepar de sus decisiones ya no es solo admisible, sino casi obligatorio.

A tal punto llega la discrepancia que no solo el PSOE, sino el mismisimo Gobierno a traves de la Fiscalia General del Estado va a presentar un recurso contra la sentencia. Y es que esto es lo bello del castellano, que de "acatar una sentencia" a "atacar una sentencia" hay tan solo un pequenyo baile de letras.


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