jueves, 28 de mayo de 2009

¡Que vienen los comunistas!

Siento lo exagerado del título, pero no puedo evitar tamaño grito de alerta ante el radicalismo hacia el que están tendiendo las campañas electorales del PSOE. El partido socialista, que con frecuencia tacha de radical a su máximo competidor (un ejemplo, otro), sorprende a propios y extraños con unas campañas que bien se parecen a las épocas de pre-guerra.

Ya lo hizo en las últimas elecciones generales y su "Si tu no vas, ellos vuelven", representando a Rajoy, Zaplana y Acebes bajo una estética al estilo Reservoir Dogs; hasta, en un alarde de creatividad, diseñaron una segunda versión del cartel en forma de meras sombras amenazadoras, como si de un homenaje a Hitchcock se tratase. Pues bien, parece ser que la táctica les funcionó (al fin y al cabo ganaron las elecciones), y por eso para las europeas han decidido seguir en la misma línea y han presentado el siguiente vídeo:



Quédense con ese "El problema no es lo que piensen, es lo que van a votar", porque lo utilizaré seguidamente.

Son varias las conclusiones que extraigo de la estrategia electoral socialista. La primera es que no tienen ni una sombra de programa, proyecto o idea, que van a las elecciones como un estudiante medio va a un examen de física (a ver lo que sale), y baso mi afirmación en que, de tener si quiera la más remota propuesta, la presentarían, jugarían con ella, la venderían como si fuera oro de Indias en lugar de limitarse a decir "bueno, las otras opciones son malas de cojones, así que mejor vótame a mí".

La segunda es que el PSOE está derivando del socialismo al comunismo (aún están lejos, pero déjatelos venir). Dejando teorías aparte, lo que se desprende de los estados comunistas actuales como Cuba o China es que dos de los axiomas más importantes del comunismo son a) la aceptación de que el Estado vela por el pueblo con tamaño celo que el ciudadano no necesita preocuparse por asuntos políticos y b) que por lo general hay un pensamiento único aceptado, considerándose la disidencia como un ataque al sistema. Esta es la doctrina a la que parece acercarse el PSOE al querer mostrar que todos los pensamientos son inaceptables... salvo el suyo. Y no necesita expresar cuál es el suyo, el ciudadano no parece necesitar esta información sino que le basta con saber que los demás no son admisibles en una sociedad moderna y que, por tanto, su partido es la única opción.

La tercera, vinculada estrechamente con la segunda y con la primera, es que se está convirtiendo en un partido poco demócratico, seguramente debido a que, si no puedes presentar una opción mejor que la de tu adversario, lo mejor es deshacerte de él. Este planteamiento puede no ser demasiado evidente en el caso del cartelón a lo Tarantino, pero es bastante claro en el spot para las europeas: en su "El problema no es lo que piensan, es lo que van a votar" hay una denunca tácita no solo al pensamiento de un determinado sector de la sociedad, sino también al hecho de que tal pensamiento pueda tener representación en el acto del sufragio. Un problema es algo que la gente tiende a evitar o a solucionar, por lo que al afirmar que "lo que van a votar" es un problema se llega a sugerir que o bien estas personas no deberían tener derecho a voto o bien sus respectivos partidos políticos no deberían tener derecho a ser votados, atacando la base del sistema democrático.

No me malinterpreten, no pretendo defender ideologías nazis, xenófobas o fundamentalistas, y reconozco que debe existir una línea que deje a un lado elementos que a todas luces no deben tener apoyo en una sociedad civilizada, pero creo francamente que el PSOE ha dibujado esa línea en el lugar equivocado (o acertado, según se mire). Al fin y al cabo, estaremos de acuerdo en que considerar la homosexualidad una enfermedad es una cosa, y defender la privatización del sistema sanitario otra muy diferente.