domingo, 10 de mayo de 2009

Huevos de Pascua (4 de 4)

Y llegamos al final de nuestro viaje: Bath. La personalidad de Bath y su carácter diferenciador emanan principalmente de dos fuentes: el manantial natural de agua sulfurosa que ya en tiempos los romanos supieron aprovechar (y que da nombre a la ciudad) y la extensa comunidad universitaria, albergando la universidad de Bath cerca de 15 000 estudiantes en una ciudad donde la población es de 80 000 (podríamos decir que es como la Salamanca inglesa).

Ahora bien, nosotros visitábamos la ciudad durante la Semana Santa, por lo que dedujimos que gran parte de esa comunidad universitaria estaría de vuelta en casa con sus respectivas familias... qué alegría nos dimos al ver que nos equivocábamos. Las noches (y las tardes) en Bath fueron, sin duda alguna, las mejores de todo el viaje. Bares y clubes los hay a gogó, y el ambiente en ellos es insuperable: gente joven, muchas chicas, todas ellas tremendas, muchas de ellas disfrazadas sin motivo aparente, gran selección de cócteles, chupitos y mezclas varias... un respiro después de los tropiezos anteriores.

Así pues ahogamos nuestras penas en n pintas de Guinness y nos preparamos para visitar la ciudad. Bath tiene como principales atracciones los baños romanos, la abadía (que solo por motivos eclesiástico-políticos no es llamada catedral) y su ambiente, propio de la "auténtica ciudad inglesa" según muchos lugareños.

Los baños resultaron... bueno, pues unas ruinas romanas. No estaba permitido bañarse, que es lo que nosotros principalmente queríamos, y visitar las instalaciones (o lo que quedaba de ellas) no resulta demasiado espectacular si uno ha estado en Tarragona, Segovia o, marchando al extremo, Roma. Como ejemplo dejo una foto del baño principal, en aquella época cubierto, y aunque hay más para ver, esto es de lo mejorcito; por cierto, no os dejéis engañar por las esculturas romanas, no son de la época, las añadieron a posteriori en el siglo XIX cuando hicieron la primera restauración del centro.

La abadía es bonita de ver, aunque con ella pasa lo que con los museos: o eres un entendido en la materia o llega un punto en que todas te parecen iguales. Excepto por un aspecto crucial: la abadía de Bath, como casi todas las abadías, catedrales e iglesias de Inglaterra, no está bajo protectorado papal, ya que depende de la Iglesia de Inglaterra y no de la Iglesia Católica. Esto vincula la religión con la familia real (siendo la reina cabeza de la iglesia) y, por tanto, con el imperio británico, razón por la cual se ven en una iglesia tantos homenajes a hombres prominentes o útiles para el imperio, como son almirantes de tal o cual guerra, científicos, etc. Un ejemplo mucho más claro de esto es la Abadía de Westminster, cuya visita es más que recomendada. Como ejemplo os dejo fotos de fachada e interior.



Conclusión: viajar siempre es bueno, y visitar cosas siempre son buenas. Aunque uno piense "esto ya lo he visto en otro sitio" o "esto también lo tenemos en mi tierra", el viaje por lo menos habrá servido para aprender a valorar lo que uno tiene en casa (no hay necesidad de irse lejos para ver según qué cosas) o para entender por sí mismo qué es verdaderamente único en el mundo y qué se puede encontrar con facilidad. Si uno se pregunta si debería viajar a Inglaterra-Gales o a otro lugar tendrá que ver qué opciones hay, pero si la pregunta es entre visitar estas ciudades o no visitar ninguna mi consejo sería claro: ¡viaja!

Disfrutad.