miércoles, 29 de abril de 2009

Huevos de Pascua (2 de 4)

Después del pequeño chasco que nos supuso nuestro primer día en Cardiff decidimos relajarnos un poco usando las instalaciones del hotel. Los del Marriott nos clavaron una buena (siendo tres nos obligaron a contratar dos habitaciones) pero la promesa de piscina, jacuzzi, sauna y baño de vapor bien lo valía. Al final el jacuzzi estaba fuera de servicio y la piscina era más de relajación que de natación (no cubría lo suficiente), pero aún así resultó agradable.

Al día siguiente decidimos visitar los otros dos castillos que aparecían en la guía, así como una fortaleza romana, aunque tampoco tuvimos una suerte mucho mayor. El primero de los castillos, Castell Coch, resultó ser también propiedad de la familia Bute y también del siglo XIX, por lo que fue como ver una versión reducida y asilvestrada del Castillo de Cardiff...


No es por desmerecer el Castell Coch, que ya me gustaría para mí, pero para ver algo similar basta con ir a Vizcaya y visitar el Castillo de Butrón.

En fin, partimos hacia Caerphilly en busca del último de los castillos, y este sí, este sí que era un castillo como mandan las tradiciones: viejo, sucio, negro, medio derruido y rodeado de un foso con serpientes... bueno, serpientes tal vez no hubiera, pero el castillo pasaba el casting para escenario de Braveheart.


Sin embargo, ¡ay Manolete!, una de cal y otra de arena, y la "fortaleza romana" se quedó en unos montículos de tierra que meramente recuerdan estructuras de estilo romano, como este anfiteatro:


Disfrutamos en Gales, por supuesto, pero he de reconocer que marchamos hacia Bath con la esperanza de que nuestro viaje fuera a más... y en cierto modo así fue, pero esto vendrá en el próximo capítulo.