martes, 21 de abril de 2009

Huevos de Pascua (1 de 4)

La Pascua ya pasó, lo sé, pero la gente hace cosas según tiene tiempo y yo hasta ahora no he podido sentarme a contar mi puente primaveral (si es que a lo que acontece en Gran Bretaña en abril se le puede llamar "primavera"). Los más afortunados se habrán ido de viaje a algún paraíso tropical, tomando daiquiris sobre una tumbona de juncos, junto a una piscina de mármol de Carrara, bajo un sol brillante y un cielo azul claro casi blanco, entre palmeras cocoteras, no lejos de alguna playa de arena fina y aguas tibias, rodeados de mulatas simpaticonas y con la tranquilidad y sosiego que da la pulserita del all included. Yo no he sido uno de esos agraciados por la diosa Fortuna, pero la ruta que hice en coche por Inglaterra y Gales tampoco estuvo mal, cosa que pasaré a relatar en cuatro cómodas entregas.

La primera parada la hicimos en Cardiff, capital de Gales. Llegamos excitados ante la perspectiva de visitar tres castillos, una fortificación romana y un estadio de rugby clasificado por la guía Lonely Planet como "propio de la era espacial". La decepción no se hizo de rogar y llegó con el primero de los castillos el de Cardiff.


No es que yo sea un exquisito de la vida, pero cuando pienso en castillos pienso en algo medieval, y no en esta construcción de finales del siglo XIX. La aberración se debe al tercer Marqués de Bute, quien por aquel entonces era el hombre más rico del mundo gracias a la minería de carbón (se cuenta que poseía no solo la mina, sino también el río y las líneas ferroviarias por las que se transportaba el carbón y el puerto desde el que se distribuía). Cuando acabamos la recargada visita (dibujitos de loros por todas partes) nos fuimos a ver el Estadio del Milenio, a ver si el mundo de los deportes nos daba un alivio. Según la guía en el estadio se organizan visitas guiadas al más puro estilo Camp Nou, lástima que estos bretones no sepan demasiado de turismo y, en pleno puente de Semana Santa, decidan cerrar hasta el próximo día laborable, ¿a quién se le ocurre? En fin, que nos tuvimos que conformar con ver el estadio por fuera, cosa que tampoco fue como para tirar cohetes...


Como gracia adicional podemos comentar que el estadio se halle a orillas del río Taff...