martes, 20 de enero de 2009

Comparaciones siniestras

Empecé a leer Vida y destino de Vasili Grossman. Al principio es un poco lioso, demasiados personajes desconectados, ámbitos muy diferentes y contextos cultural e históricamente complejos. A pesar de todo, me gusta el estilo que tiene el autor y estoy maravillado por la habilidad de la traductora (Marta Rebón). Sin ir más lejos, ayer me topé con un pasaje que tuve que releer una y otra, y otra, y otra, y otra vez...
El siglo de Einstein y Planck había resultado ser el siglo de Hitler. La Gestapo y el renacimiento científico eran hijos de una misma época. [...] Existía un parecido terrible entre los principios del fascismo y los principios de la física contemporánea.

El fascismo ha negado el concepto de individualidad separada, el concepto de "hombre" y opera con masas enormes. La física contemporánea habla de probabilidades mayores o menores de fenómenos en este o aquel conjunto de individuos físicos. ¿Acaso el fascismo, en su terrible mecánica, no se funda sobre el principio de política cuántica, de probabilidad política?

El fascismo ha llegado a la idea de aniquilar estratos enteros de población, nacionalidades o razas sobre la base de que la probabilidad de oposición manifiesta o velada en estos estratos y subestratos es mayor que en otros grupos o conjuntos: la mecánica de las probabilidades y de los conjuntos humanos.
Francamente, esta analogía tan sencilla, grácil y aparentemente lógica de algo tan respetable como la física y algo tan horrible como el fascismo me puso los pelos de punta.