viernes, 19 de diciembre de 2008

En cristiano, por favor

¿Se han preguntado alguna vez de dónde viene esta expresión? En España no es algo infrecuente, es probable que todo el mundo la haya pronunciado o al menos escuchado en alguna ocasión, pero lo más curioso es que es algo particular de la lengua castellana, no se produce en otros idiomas igualmente proveniente de países de tradición católica.

La cosa data de los tiempos del Siglo de Oro del Imperio Español, más concretamente de la influencia de Carlos I. El primer rey Carlos, nacido en la ciudad flamenca de Gante, tenía como lengua materna el francés; sin embargo, tras su coronación se sometió a un proceso de españolización que le llevó, entre otras cosas, a dominar la lengua castellana y a rechazar todas las demás (ahí, más papistas que el Papa). A tal extremo llegó esta españolización que, en una entrevista con el embajador de Francia, el diplomático visitante se sorprendió de que el Rey no le hablara en su lengua materna, el francés, sino que le hablara en castellano obligándole a hacer uso de un intérprete. El embajador debió comentarle lo absurdo de la situación (necesitar un intérprete cuando ambos conocían una lengua común), a lo que el Rey contestó:
No importa que no me entendáis. Que yo estoy hablando en mi lengua española, que es tan bella y noble que debería ser conocida por toda la cristiandad.
La frase caló hondo en la sociedad y, probablemente con el refuerzo de la representabilidad de la que el Imperio alardeaba con respecto a la religión cristiana, se llegó a asociar lengua española con lengua cristiana y viceversa. Y así hasta nuestros días, en los que aún hay gente que dispara un "en cristiano, por favor" cuando se le interpela en una lengua que desconoce.