jueves, 11 de diciembre de 2008

40 de fiebre

Mis anginas han contraatacado, como vienen haciendo cada invierno desde hace dos o tres años (las muy putas), y esta vez he querido tratar de aprovecharlas. Si Dalí utilizaba la frontera entre el sueño y la vigilia como fuente de inspiración (y así le quedaban los cuadros) yo utilizaré la frontera entre el delirio y la cordura, a ver qué sale.

40 de fiebre, que se dice pronto. Mi temperatura normal es de 36.5ºC, lo que significa una subida de 3.5º, ¡casi un 10%! Anda que ya quisieran este índice muchas compañías para su margen de beneficios, ja, ja, ja. Pues os vais a tener que joder, que este año vamos de crisis y el que viene iremos de mega-crisis, así que os toca apretaros el cinturón y poneros un corcho en el ojete.

Pero basta de bravuconadas, pongámonos científicos al estilo Flipy, que eso siempre resulta. Si el cuerpo humano es aproximadamente 2/3 de agua y yo peso unos 65 kg, podemos deducir que en mi cuerpo hay unos 43.3 kg de agua. Y todos esos kilitos han subido su temperatura 3.5º, para lo que se necesita una energía de 634.85 KJ o, equivalentemente, 151.67 kcal. Energía que tu cuerpo ha utilizado. ¿Y sabéis qué? Que esa es aproximadamente la energía que se consume al correr 2 km, ¡toma ya! ¡El auténtico milagro antigrasa!

Pero no todo son buenas noticias, tener fiebre tiene sus efectos secundarios. Lanzas esputos por la boca y rayos por el culo. Te sientes como una mierda. Te duelen las articulaciones y el lumbago te martiriza como si hubieras participado en un levantamiento de piedras vasco. La garganta te duele tanto que no puedes tragarte ni tus palabras, por lo que tratas de no hablar en exceso evitando así potenciales y penosos esfuerzos de marcha atrás (la marcha atrás, siempre tan penosa). Los labios se te resecan hasta ponerse como los de Carmen de Mairena y las anginas se te ponen como longanizas de Pascua. Los ojos te arden. Los huevos también (por alguna razón que no alcanzo a adivinar). Sientes escalofríos y te dan ganas de hundirte bajo 30 mantas y poner la calefacción en modo verano tropical, por eso lloras cuando el médico te dice que te destapes y pases un poquito de frío, a ver si así se te baja. Y otros muchos males que no voy a detallaros porque quiero conservaros como lectores.

En fin, voy a dármelas de James Bond y a cascarme un Martini con Vodka, aunque cambiando el Martini por Ibuprofeno y el Vodka por Paracetamol.