lunes, 13 de octubre de 2008

A vueltas con el idioma

Hace un tiempo tuve una discusión con unos amigos sobre la calidad de la atención al detalle en el sector servicios. Yo, en contra de todos mis compañeros, afirmaba que dicha atención al detalle se está perdiendo, y que gran parte de la culpa la tienen los usuarios por tolerarla (un usuario que se precie no debería tolerar una merma en la calidad del servicio so pena de que esta se convierta en tónica habitual). No sé si en aquel entonces tenía razón o no, ni sé hoy si la sigo teniendo o sin tenerla, pero cuando estás contactando con una importante empresa de contratación de viajes y te llega algo como esto verdaderamente es difícil convencerte de lo contrario:


Estimado/a Cliente

Gracias por contactar con nosotros

Le informo que no sería posible acelerar el proceso de el envío de su factura, debido ha ser un proceso automático.


Vamos a ver señorita de atención al cliente (y no es machismo, verdaderamente es una señorita cuyas iniciales son N.S. y cuyo nombre me reservo por respeto a su intimidad), no sé si es que nunca fue a la escuela o si es que en realidad proviene de un país de habla no hispana y aún no maneja con soltura la lengua de Cervantes, pero solicítele a sus señores jefes que le impongan un cursillo acelerado de castellano, porque escribir "de el" en lugar de "del" y "debido ha ser" en lugar de "debido a ser", francamente, atenta contra la dignidad de los que se preocupan por escribir correctamente.

Llámenme extremista, puntilloso, tocapelotas o cuantos sinónimos se les ocurra (para eso gozamos de abundancia léxica), pero es que yo sí soy una persona que presta atención al detalle.

He dicho.