sábado, 18 de octubre de 2008

Espionaje sin espías

Querido lector/a:

Antes de empezar a disfrutar de esta nueva entrada sobre cine (porque asumo desde el principio que la va a disfrutar, si no fuera así comuníquelo convenientemente con un comentario al final del artículo) quiero pedirle que reproduzca lo siguiente:



Esto ha sido un pequeño homenaje a Ángel Martín y su programa de cine; para aquellos que no sepan de qué zarajos estoy hablando, les recomiendo que vean "Sé que lo que hicisteis..." de lunes a viernes a eso de las 15:30 en La Sexta. Ahora bien, este homenaje necesita ser aclarado, ya que si bien Ángel Martín comenta películas que considera son una santa bazofia y lo hace con el objetivo de evitar que otras personas pasen por su mismo suplicio, la película que voy a comentar yo hoy es sencillamente sublime. Genial. Fantástica. Como correrse para adentro.

La película en cuestión es "Quemar después de leer" de los hermanos Coen. El título sugiere un mensaje secreto, una misión encomendada a importantes agentes de inteligencia, de esos que se autodestruyen o, más bien, que el receptor tiene que destruir una vez entendidas las instrucciones; todo ello con el inconfundible toque de los hermanos Coen. Vamos, que uno piensa que va a ver algo a mitad de camino entre James Bond y el Súper Agente 86. Pues bien, sí y no.

No contaré detalles de la película, por buena que sea, ni reproduciré ninguna de las escenas. Y no lo haré porque, a diferencia de lo que ocurría en mi otra entrada Flores de Mayo, verdaderamente quiero que vean esta película. Lo que sí que les puedo contar es que se trata de una película de espionaje, pero sin espías. Que Brad Pitt está enorme en su papel, tanto en gestos y expresiones como en diálogos. Que George Clooney puede ser otro tipo de conquistador. Que John Malkovich demuestra que se puede crear un personaje complejo y completo con apenas cuatro frases características. Y que el guión...

Bueno, el guión es tremendo. Es una obra de arte. Deberían cogerlo y escribirlo a mano con tinta de oro en antiguo papiro egipcio, coser después las hojas resultantes a una tapa de cuero y exponerlo en el Louvre. El guión de "Quemar después de leer" es el sinsentido más ingenioso y cómico con el que me he topado en mucho tiempo. El argumento tiene el entrelazado de Sir Arthur Conan Doyle y la lógica de los Monty Python. Es complejo y simple, audaz y tonto. Es sencillamente genial.

En resumen, háganse un favor y vayan a ver esta película, luego vuelvan a aquí y cuéntenme qué tal.